www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La polémica entre Paris y Argel sobre el asesinato de los monjes facilita los planes del Presidente

Buteflika quiere un 'superministerio' de la Seguridad bajo su mando

miércoles 15 de julio de 2009, 21:58h
Abdelaziz Buteflika tiene ante sí un mandato presidencial de cinco años. El veterano diplomático, que ha demostrado ser un hábil hombre de Estado, persigue un objetivo prioritario: pasar definitivamente la página del enfrentamiento civil, de las luchas de clanes, de la oposición armada y del terrorismo islamista. "Llevaré hasta sus últimas consecuencias la reconciliación y la concordia civil", afirmó el mandatario en su campaña electoral.
Desde entonces, la prensa de Argel, los analistas favorables o contrarios al régimen, los seguidores de Buteflika y los opositores, se preguntan : ¿qué medidas tomará el Presidente ? ¿cuándo ? y ¿dónde ? Lo que ya se precisa es que el jefe del Estado pretende unificar todos los servicios de espionaje y seguridad (militares, gendarmería, civiles, cuerpos especiales) en un solo organismo bajo su tutela y al mando de su hombre de confianza, Mohamed Yazid Zerhuni, actual ministro del Interior.

La polémica suscitada entre París y Argel sobre el modo y las razones por las que fueron asesinados los siete monjes trapenses del monasterio de Tibherine en marzo de 1966, favorece los designios del Presidente. La versión oficial del régimen argelino fue y sigue siendo que los monjes fueron asesinados por el Grupo Islámico Armado dirigido en la época por Yamel Zituni. Un Comunicado emitido por este grupúsculo, lo confirma.

Sin embargo, varios parientes de los monjes asesinados habían presentado querella ante los tribunales franceses, y el juez Marc Trévidic –se sucede en la gestión de la denuncia al juez antiterrorista Jean Louis Bruguière, hoy retirado– ha continuado los interrogatorios de eventuales testigos. Entre ellos, el general François Buchwalter quien en el momento de los hechos en 1966, era el Agregado militar francés en Argel. Este alto oficial galo sostiene que los monjes fueron abatidos en un raid de la aviación argelina contra un grupo sospechoso que deambulaba por las montañas. Buchwalter lo considera una "negligencia" de los militares.

Lo que sigue siendo un asunto judicial se ha convertido pues en político. La prensa tanto francesa como argelina, le dedican páginas enteras. Las Autoridades de los dos países son en cambio más parcas en comentarios. El Presidente Sarkozy reafirma que la posición oficial francesa es la misma de antes, la que acepta la versión de la responsabilidad del GIA en el múltiple asesinato. Pero al mismo tiempo, el Jefe de Estado galo dice que la Justicia debe continuar su trabajo y se muestra favorable a levantar el secreto-defensa de todos los documentos que el juez Trévidic considere necesario estudiar.

Abdelaziz Buteflika, en cambio, guarda mutismo. Una actitud que se interpreta como favorable a que el procedimiento siga su curso. Al fin y al cabo, Buteflika no estaba en el Poder en la época. Era el general Liamin Zerual el jefe de Estado. Y los altos mandos militares en los que pudiera recaer la responsabilidad de dicha "negligencia", o ya están jubilados, o se presentan como trabas a los propósitos reconciliadores del Presidente. En particular el general Mohamed Medien alias Tewfik, patrón de la Seguridad Militar, cuerpo suficientemente poderoso y opaco como para suscitar dudas sobre su complicidad con el baño de sangre que ha vivido Argelia en la década de los 90 del siglo pasado. En la capital argelina es cada día mas evidente que Buteflika quiere sustituirlo, enviarlo a la jubilación, ya que es el último obstáculo para la unificación de todos los servicios de seguridad, civiles y militares en un sólo organismo dependiente de la Presidencia. Otros generales, como Smain Lamari, jefe del contraespionaje, han muerto; y terceros, tal Larbi Beljeir, Jaled Nezzar o Mohamed Lamari, están descartados del poder por jubilación o por enfermedad.

Buteflika coloca pacientemente todas las piezas de su puzzle. "Quiere dejar a su sucesor un país saneado, reconciliado, y, si es posible, comprometido con su propio futuro", sostienen los medios diplomáticos en la capital argelina. Para ello es imprescindible pasar página, con todos los riesgos que ello conlleva.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.