Los enfermeros están destrozados. La muerte de Ryan ha marcado un “punto y aparte” en el mundo de la Enfermería, ha removido las conciencias para exigir mejoras estructurales de un sistema prestigioso, pero con relevantes deficiencias. El caso de Ryan no es el primero: hace nueve años en Canarias falleció otro neonato en las mismas circunstancias.
Es la primera vez en
30 años al frente del
Consejo General de la Organización Colegial de Enfermería que
Máximo González Jurado ha tenido que ofrecer una rueda de prensa en circunstancias similares. Ha calificado la situación como “una tragedia griega” que ha consternado a todos los profesionales de Enfermería. Un gremio que, a pesar de ser uno de los más valorados del mundo sanitario, padece problemas estructurales muy graves por lo que no está exento de errores.
“El caso de Rayan es grave pero no es excepcional”, ha declarado. Las trágicas circunstancias de la muerte de su madre, primera víctima en España por gripe A, han otorgado al fallecimiento de este niño una gran relevancia mediática pero
“ha pasado otras veces”. En concreto, en febrero de 2000 un bebé murió en las mismas circunstancias en Canarias. La sentencia de este caso fijó un año de prisión y tres de inhabilitación profesional para el enfermero que le atendió que se declaró ante el juez culpable de tal error.
Las críticas al gerente del
hospital Gregorio Marañón han sido muy duras. Ha calificado de acerca de
“inmorales e indecentes” sus manifestaciones tras conocer la noticia -Antonio Barba declaró que la muerte del prematuro fue fruto de un “terrorífico error profesional sin justificación”-. Según González Jurado no es él quien puede pronunciar estas afirmaciones sino un juez. Por ello, el presidente del
Consejo General de Enfermería no ha descartado emprender medidas legales contra el gerente. Los servicios jurídicos están estudiando si Barba del Gregorio Marañón vulneró derechos constitucionales de la enfermera, en concreto, el de presunción de inocencia.
Según ha exigido ante los numerosos medios de comunicación que acudieron a la rueda de prensa, González Jurado considera que “deben depurarse todas las responsabilidades, sean de quienes sean”. Este Consejo ha encargado una investigación para analizar este caso y ha anunciado que se personará en la causa.

Lo que está claro, ha considerado, es que este caso supone “un punto y aparte” para el sector de la Enfermería española ya que “tienen que despertarse las conciencias para que se tomen medidas” y atajar así los déficits estructurales importantes que afectan a esta profesión. González Jurado ha añadido que la muerte de Ryan pudo deberse a la consecución algunos de estos problemas porque, a pesar de que “podemos sentirnos orgullos del sistema sanitario español, es cierto que no está exento de riesgos”, riesgos que pueden minimizarse si se toman medidas.
Como viene denunciando desde hace años, el Consejo de Enfermería ha indicado que el sistema de selección y contratación temporal no tiene en cuenta los criterios de mérito, capacidad y cualificación que establece la ley.
Por otra parte, la ley también indica que para cuidados especiales se precisan enfermeros especialistas que, de momento, no existen en neonatología. Además, no se realiza un entrenamiento específico para los enfermeros jóvenes que atienden en unidades de alto riesgo y, al contrario que los médicos, no son tutelados por nadie y deben asumir su responsabilidad desde su salida de la Universidad. Tampoco es “admisible”, según González Jurado, es que estos profesionales sanitarios no tengan que reacreditar sus conocimientos de forma periódica durante el ejercicio de su profesión.
Otro aspecto que afecta muchísimo a este sistema son los ratios de enfermeros por camas o por habitantes. La media española es de 5,4 profesionales por mil habitantes frente al media europea que es de 9 por mil. Así, España se sitúa en el tercer puesto por la cola en la Unión. También es importante destacar la diferencia entre las comunidades autónomas: en Navarra los pacientes que atienden nueve enfermeras son atendidos por tres en Murcia.
Por desgracia, ha indicado el presidente del Consejo de Enfermería, tiene que producirse un error como la trágica muerte de Ryan para que se tomen las decisiones oportunas que acaben con estas deficiencias. Lo mismo, ha recordado, ocurrió cuando se incendiaron en 1987 en Madrid los almacenes Arias. Después se creó el SAMUR.