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crítica

[i]Más allá de la duda[/i]: remake de un clásico del cine negro

sábado 18 de julio de 2009, 11:36h
Cuando se estrenó "Más allá de la duda" del mismo título en 1956, la pareja formada por el periodista que quería apuntarse una gran exclusiva destapando los chanchullos absolutamente inmorales y, por supuesto, ilegales, que utilizaba el fiscal del distrito para ganar todos los juicios, y su novia, una joven ayudante del corrupto fiscal, estaba interpretada por Dana Andrews y Joan Fontaine y era, sin duda, la verdadera protagonista de una de esas historias clásicas en blanco y negro del cine negro norteamericano de los años 50 que tanta huella dejaron en la historia del cine.
Por el contrario, en el remake dirigido por Peter Hyams, y a pesar de que no ha habido grandes cambios en el guión, el protagonista es el fiscal. Pero no lo es a causa de que su rol haya cobrado más peso en la historia o porque sus apariciones y diálogos estén por encima de los de la pareja que quiere desenmascararle, sino porque el actor que le da vida es Michael Douglas, quien, a pesar de estar medio apartado de los grandes papeles principales, en esta cinta se mide con jóvenes actores que hacen sus pinitos por primera vez fuera de la televisión; y la distancia entre las dos categorías resulta un precipicio demasiado insalvable. Seguramente, tanto Jesse Metcalfe, que interpreta al intrépido periodista de investigación que lucha contra la injusticia y, de paso, busca desesperadamente la fama, como Amber Tamblyn, la abogada enamorada del periodista pero que trabaja con el fiscal y cree en la integridad de su jefe, han echado toda la carne en el asador ante la oportunidad que se les ofrecía de saltar a la gran pantalla con un thriller de trama interesante, director conocido y secundario de lujo. De modo que no se trata de compararles con Dana Andrews y Jean Fontaine, pero sí con su compañero de reparto Michael Douglas, porque su diferente nivel de interpretación provoca que, a veces, parezca que estemos presenciando dos historias diferentes dentro de la misma cinta. La que interpreta el veterano Douglas y la de todos los demás personajes. Y eso, claro, fractura una película que habría ganado enormemente con una pareja protagonista interpretada por actores más solventes o, quizás, tan sólo, con más experiencia.

En todo caso, ya el propio director, Peter Hyams, famoso por sus incursiones en la ciencia ficción, demuestra que no le tiene miedo a eso de medirse con los clásicos, puesto que ha escogido un título dirigido, nada menos, que por el mítico director alemán Fritz Lang, quien finalizó su etapa americana precisamente con Más allá de la duda. Y la verdad es que, por una parte, está más que demostrado que los remakes tienen una cierta cuota de taquilla asegurada, la que atrae la curiosidad de los que saben que la original fue una buena película, mientras que, por otra parte, nunca suelen salir bien parados de la comparación a lo que a crítica se refiere.

Así es que nos encontramos ante una trama interesante, en la que un reportero se mete en el papel, primero de sospechoso, y, más tarde, de sentenciado a la pena de muerte, para demostrar que el fiscal con ambiciones de gobernador ha “fabricado” las pruebas que le hacen falta para que los miembros del jurado puedan emitir su veredicto más allá de cualquier duda razonable, pero que no convence por la interpretación y por los giros demasiado bruscos que rompen la estructura de un buen misterio de los que cogen al espectador con el pie cambiado. A pesar de que a partir de la segunda mitad, los actores parecen sentirse más seguros en sus papeles y da la impresión de que la historia va a remontar, el final resulta tan poco elaborado que no consigue dejar de ser lo que ya había dado impresión desde los primeros minutos del metraje: un entretenido telefilme de sábado por la tarde sin mayores pretensiones.



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