Derrumbe del PAN (II)
martes 21 de julio de 2009, 20:42h
La caída del PAN en la Cámara de Diputados (perdió 63 curules) fue acompañada de otras cuantiosas pérdidas: dos gubernaturas, varias presidencias municipales de las ciudades más importantes y la mayoría que detentaban en muchos congresos estatales. Más grave fue el desgaste de su imagen y el quebranto interno.
El derrumbe del PAN arrastrará a un Presidente debilitado por la “guerra” al narcotráfico y por la crisis económica. Los tiburones percibieron la sangre y los narcos fueron los primeros en tomar la ofensiva: durante cuatro días atacaron cuarteles de la Policía Federal en el estado de Michoacán, torturaron y ejecutaron a 12 de sus miembros, mataron a seis más en los combates, y los obligaron a replegarse a sus cuarteles. Los funcionarios públicos calificaron la ofensiva de actos de “desesperación”.
Tan no estaban “desesperados” que la ofensiva armada fue acompañada de otra mediática. Un presunto líder del grupo “La familia michoacana” difundió un mensaje en el que se dio el lujo de proponer al presidente Calderón “dialogar y alcanzar un pacto nacional”. El líder reconoció el carácter ilícito de sus actividades y la guerra “limpia” del ejército y de la armada a quienes “vamos a respetar cuando nos ataquen”. Nuestro pleito, continuó, “es única y exclusivamente con la Policía Federal y los agentes de la Procuraduría General, porque se llevan a nuestras mujeres, padres y amigos… fabrican culpables”. Y añadió: “La ciudadanía puede estar completamente tranquila, nuestro deber es cuidarla”. Para concluir, el presunto líder sostuvo: “Lo que queremos es paz y tranquilidad, sabemos que somos un mal necesario, pero, entiéndanlo, nunca van a poder acabar y el día que yo fallezca van a poner otro en mi lugar y así seguirá; esto nunca va a acabar, queremos llegar a un pacto nacional, no sé de qué manera, pero tenemos que lograrlo.”
Los que sí mostraron desesperación fueron los funcionarios que rechazaron cualquier tipo de acuerdo y calificaron a los narcos de criminales “cobardes”, adjetivo repetido machaconamente.
Los acontecimientos en Michoacán no fueron los únicos: en Chihuahua asesinaron al líder de una comunidad mormona y a su cuñado, amén de otros actos de violencia. El martes 14 de julio hubo 53 muertos y la cifra de este fatídico año supera los 3 700.
El influyente diario de la derecha, Reforma (17 de julio) informó que la policía federal no recibe oportunamente sus viáticos, cuenta con armamento inferior y se encuentra “molesta, cansada y desmotivada”, ya que priva la desorganización en la conducción de las operaciones. El presidente Calderón, en su primer comentario después de los acontecimientos, se limitó a decir que México será seguro “algún día”.
Los tiburones de la política han sido más prudentes y sólo han pedido un cambio de equipo y de rumbo. Las vacaciones han abierto un periodo de gracia para la negociación. Sin embargo, no hay que esperar mucho; quizá la eliminación de los más ineptos del gabinete (Agricultura, Economía, Desarrollo Social, Energía, Comunicaciones, entre otros).
El cambio de rumbo es algo más vago y difícil. Caben algunas preguntas. ¿Se modificará la monstruosa distribución del ingreso? El 60% de la población recibe el 26.7%, mientras que el 10% concentra el 36.3%, según una encuesta oficial que incluyó la distribución del gasto. Ante estos datos, Reforma señaló: “Los pobres descuidan su salud”, ya que gastan más en comida. ¿Se hará una reforma fiscal? La caída de la recaudación ha dejado sin recursos al Estado. Las derechas proponen gravar el consumo de alimentos y medicinas (hoy libres del Impuesto al Valor Agregado) y disminuir los impuestos al capital y al ingreso personal. Los partidos triunfantes guardan silencio. ¿Se reglamentará a las instituciones financieras? Actualmente, el ahorrador recibe 1.25% anual. En cambio los usuarios de una tarjeta de crédito pagan, en promedio, tasas superiores al 50 por ciento.
Vacío de poder, desigualdad extrema, oligarquías inconscientes, ingredientes todos presentes en la guerra de Independencia (1810) y en la Revolución de 1910. ¿Qué nos deparará el 2010?