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Amanece que no es poco

miércoles 22 de julio de 2009, 20:10h
Se celebra esta semana el vigésimo aniversario de una de las obras más interesantes del cine español. “Amanece que no es poco” cumple veinte años, y lo hace rodeada de una aureola de película de culto tan merecida como viva; no en vano, cada día son más sus adeptos en redes sociales como Facebook. Su director, José Luís Cuerda, escribió el guión en apenas mes y medio, parapetado tras una mesa del Vips. Dicho guión es todo un homenaje al absurdo, con un humor ácido y particularísimo, mezcla de Wodehouse y Paco Martínez Soria.

Su reparto es simplemente grandioso. Luís Ciges, Antonio Resines, Enrique San Francisco, Gabino Diego, Chus Lampreave, Pastora Vega o el irrepetible Saza entre otros muchos, conforman un elenco único de actores que es clave en el éxito de la cinta. La cual, por otra parte, estuvo nominada a tres premios Goya aunque no ganó ninguno, señal inequívoca de su calidad. Es difícil encontrar una película española durante estos últimos veinte años con tantos seguidores. Quizá porque en ella rezuma el talento por doquier, y no es carne de subvenciones de las que se alimenta tanto mediocre a costa del canon -y por ende, del contribuyente, harto de que sus impuestos se empleen en financiar bodrios con tufo político que luego nadie va a ver-.

Sus múltiples admiradores hacen suyas muchas de las ingeniosas frases que adquieren vida propia en boca de personajes como el del guardia civil interpretado con Saza, con su mítico “¿Es que no sabe usted que es verdadera devoción la que se tiene por Faulkner en este pueblo?”. Un pueblo, a la sazón sumamente democrático, donde se somete votación quién va a ser adúltera, prostituta o tonto del pueblo para el año siguiente. Un pueblo eminentemente agrícola, donde brotan hombres en los bancales (algunos, como Garcinuño, que se agostó, llevan con el rizoma desde el siglo XVI). Un pueblo con exiliados sudamericanos que unos días van en bicicleta y otros huelen a lomo de ángel. Un pueblo donde se palpa una intelectualidad incipiente (aunque sólo los intelectuales pueden leer libros). Un pueblo, en suma, irrepetible, como ha manifestado en más de una ocasión el escritor y estudioso del tema Jesús Bengoechea.

Tuvo una secuela sin tanto éxito, “Así en el cielo como en la tierra”, en la que se narran las vicisitudes de un cielo muy rural, “made in Spain”. Pero a día de hoy, sigue sin tener heredera en lo que se refiere a cine de culto. Los nuevos realizadores españoles deberían tomar ejemplo de lo que es hacer bien las cosas, en lugar de mendigar subvenciones entre Cultura y Ferraz. La gente no es idiota y elige calidad o, en su defecto, divertimento sin complejos: “Torrente” tendrá sus partidarios y detractores pero, el menos, llena las salas de cine. Cada vez que se proyecta “Amanece que no es poco” en televisión, ocurre algo parecido; basta con ver las audiencias. Quizá más de uno debería optar por la frase que repite machaconamente Enrique San Francisco durante toda la película: “te cambio el personaje”. Sería una solución.

Antonio Hualde

Abogado

ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset

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