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jose luis cuerda

EN EL COMPLEJO HOSPITALARIO UNIVERSITARIO DE A CORUÑA

Una caída en su hotel le provocó un traumatismo y una hemorragia.

ESTRENA [i]TODO ES SILENCIO[/i], LO ÚLTIMO DE CUERDA

La actriz gallega Celia Freijeiro acaba de dar un salto que, probablemente, recuerde en entrevistas futuras, cuando su carrera profesional se dilate por los poros del cine español. El veterano cineasta José Luis Cuerda (Amanece que no es poco, Los girasoles ciegos) vio en sus ojos y en su sonrisa una mezcla de fuerza y dulzura que la hermanó, sin lugar a dudas y puede que por mucho tiempo, con Leda, el personaje femenino de su última película, Todo es silencio. Estrenada este mismo viernes en las salas, el regreso de Cuerda tras un paréntesis de cuatro años sitúa al triángulo amoroso formado por Freijeiro, Quim Gutiérrez y Miguel Ángel Silvestre en la Galicia de los ochenta, cuando el caciquismo y el contrabando de hace veinte años se sofistica y tiende la mano al narcotráfico. Una historia de delitos permitidos que determina irremediablemente el destino de sus personajes, oscuros, contradictorios, que no dicen lo que piensan y hablan a través de las miradas y los silencios. Por Laura Crespo

de José Luis Cuerda

Se estrenó con malas críticas, incluso hubo quien se puso a la cola del cine para advertir a los espectadores que no entraran a ver esa "chorrada", pero el tiempo ha convertido "Amanece que no es poco", de José Luis Cuerda, en una cumbre del cine cómico español que ahora celebra su veinte aniversario.
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EL 'MALO' DE LO ÚLTIMO DE CUERDA

Galicia. Años sesenta. Dos guardias civiles hablan con el dueño del bar en que se toman una copa acerca los western de John Wyne que permiten fantasear a una España gris. “Si el malo de la película es bueno, la película es buena” dicen, justo cuando el cacique del pueblo, un contrabandista que ha hecho fortuna durante la inmediata posguerra con negocios cuestionables desde el punto de vista ético, se sienta a la mesa con ellos. Es una de las magistrales escenas que protagoniza el actor Juan Diego en la última película del cineasta José Luis Cuerda, quien vuelve a adaptar a Manuel Rivas en Todo es silencio, de estreno este viernes. Diego es Mariscal, ese “señor” del pequeño pueblo gallego en el que la corrupción, el poder del dinero y el tráfico de drogas condicionan un triángulo amoroso entre Quim Gutiérrez, Celia Freijeiro y Miguel Ángel Silvestre durante más de dos décadas. Un ‘malo’ de película que asegura “hacerse daño en las tripas” para sacer de sí mismo al personaje y que, para muchos, salva la película de Cuerda.