Una callejuela en el norte de Madrid, gente esperando en cada esquina, una sala repleta de focos, infinidad de gorras y ropa chillona, nervios a flor de piel y, sobre todo, un puñado de ganas e ilusión, mucha ilusión. EL IMPARCIAL se cuela en el casting de la última edición de Fama, ¡a bailar!.
No hace ni tres meses que la
segunda edición de Fama, el concurso de baile de Cuatro, echó el cierre con una gala final en la
Plaza de Toros de la Cubierta de Leganés (Madrid) donde se decidió quién era el bailarín más completo de la academia. Y como no hay dos sin tres, obviando la edición grupos del programa, la cadena de Prisa ya está preparando la próxima temporada del concurso. Los castings en Madrid se han realizado los pasados 23 y 24 de Julio y EL IMPARCIAL ha estado allí para contártelo.
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La
sala Siete Claves, ubicada en un pequeña calle en el norte de la ciudad, cerca de Plaza de Castilla, ha acogido la primera jornada de castings de las dos que se han llevado a cabo en Madrid. Miles de jóvenes, y no tan jóvenes, se hacinaban en las aceras a la espera de que el número que ponía en su pegatina entrase en el siguiente turno de aspirantes. Algunos de ellos habían pasado la noche allí mismo. El trasiego de gente por los alrededores de la sala era interminable. Un ir y venir de gente paraba en la puerta con la misma pregunta:
"¿es aquí el casting?".
La mayoría de los allí presentes habían llamado hace días a un
teléfono habilitado por la productora para que les dieran cita, una hora concreta para acudir al casting y evitarse colas innecesarias, aunque ya se sabe cómo son estas cosas. Otros menos afortunados no se enteraron a tiempo de la convocatoria o no recibieron respuesta alguna y aún así esperaban impacientes una oportunidad para entrar.
Rocío Ortega es una de ellas. Cuatro horas esperando en la puerta aún no habían hecho mella en su esperanza. "Es la primera vez que me presento pero no estoy muy nerviosa", asegura. Rocío tiene 18 años y ha venido directa de Granada
sólo para hacer este casting. Le acompaña su novio y juntos esperan en la cola sin rechistar.
"Bailar es mi sueño" nos dice. Así responde la mayoría a la pregunta de por qué quieren entrar en Fama.
Mientras los afortunados que tenían cita iban entrando y saliendo, unos felices y pegando saltos y otros con cara de pocos amigos, los rezagados sin número esperaban fuera impacientes para demostrar lo que valían. En un momento dado la gente corrió apresurada a la puerta de entrada,
Lola González, la directora de la Academia de Fama salía de su refugio para
seleccionar a 10 ó 15 "sinnúmero" e invitarlos a hacer el casting. La espera había servido de algo.
"Buenos días chicos", estas simples palabras en boca de Lola hicieron
atronar la calle. Con la emoción contenida de todo el día, los participantes dieron una más que cálida bienvenida a la directora. Por fin llegaba su momento. Todos ellos, sin excepción, se pusieron a bailar como locos en medio de la calle para tratar de conseguir un poco atención de la profesora. Unos, haciendo "portes", otros imitando pasos conocidos de la Academia, algún "breaker" en plena carretera y todo para impresionar a una impasible Lola que observaba hasta el más mínimo detalle de los chicos. Las cámaras tampoco se perdieron ningún movimiento.
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Una vez terminada la exhibición, los participantes se colocaron en fila ocupando toda la calle.
"Cada año somos más exigentes. Buscamos gente con ganas, con ilusión y que sepa lo que es trabajar y esté preparada para hacerlo", nos contaba Lola. Como si de un pelotón del ejército se tratase la profesora los examinó uno a uno, algunos con la suerte de ser elegidos y la gran mayoría sin ninguna oportunidad ya de participar en el casting de ese día. Muchas caras largas iban deshaciendo la fila, pero también
saltos, gritos y lágrimas de alegría.
Ainhoa Fernández fue una de las que llegaron sin cita y fue seleccionada por Lola. No se lo podía creer. El simple hecho de tener la posibilidad de hacer el casting, sin ninguna certeza de pasar siquiera a la siguiente fase, le mereció todo el esfuerzo y la espera. "Impresiona estar delante de Lola" dijo la seleccionada. Ainhoa dejó de bailar hace años, pero cuando vio la primera edición de Fama le volvió a picar el gusanillo.
"He dejado muchas cosas por el baile", aseguró. Ahora lleva tiempo buscando una oportunidad para demostrar que vale y que el baile es lo suyo. Lola se la ha dado y seguro que la sabrá aprovechar.
Esta primera fase de los castings, que se realizarán en varias ciudades españolas, consta de dos partes: la primera, una
coreografía individual libre que los aspirantes tienen que preparar por su cuenta y, la otra, un
ejercicio grupal que les imponen los profesores. Los elegidos de cada ciudad pasarán a una semifinal que se celebrará en Madrid y de ahí a la gran final, de donde saldrán los 20 concursantes de la nueva edición de Fama, ¡a bailar!. Según Lola, "mientras haya gente con ilusión de entrar, el programa no se acabará nunca".
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Una vez dentro de la sala, a los chicos les esperaban las inquisitorias miradas de Lola y
Marta Moure, directora de casting de Fama, que examinarán sin compasión a cada participante y decidirán quién pasa a la siguiente fase. Silencio, las cámaras empiezan a grabar.
"Número 300, un paso adelante", el sueño de toda una vida comienza a hacerse realidad en el casting de Fama 3.