Hace 22 años que la administración israelí no organiza una gira diplomática por América Latina. Y es que los lazos que han unido a Israel con las naciones iberoamericanas, se han limitado básicamente garantizar el contacto de ese país con las comunidades judías de la región. Una dinámica que ahora está comenzado a cambiar, gracias a que el Ejecutivo del Primer Ministro Benjamín Netanyahu, ha manifestado su interés de comenzar a tender puentes con el “Patio trasero” de su aliado político, Estados Unidos.
Hace 22 años que la administración israelí no organiza una gira diplomática por América Latina. Y es que los lazos que han
unido a Israel con las naciones iberoamericanas, se han limitado básicamente garantizar el contacto de ese país con las comunidades judías de la región. Una dinámica que ahora está comenzado a cambiar, gracias a que el Ejecutivo del Primer Ministro Benjamín Netanyahu, ha manifestado su interés de comenzar a tender puentes con el “Patio trasero” de su aliado político, Estados Unidos.
El acercamiento de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua con el régimen de Mahmud Ahmanideyad, ha cruzado la frontera de la suspicacia para convertirse en una verdadera preocupación para EEUU e Israel. Ambos países no ven con buenos ojos la
participación de Irán en la agenda suramericana, y mucho menos su aproximación con el gobierno del presidente venezolano,
Hugo Chávez, con quien ha firmado alrededor de 150 acuerdos comerciales, que ascienden a la jugosa cifra de 20 mil millones de dólares (14 mil millones de euros), según fuentes citadas por BBC Mundo.
Lo inquietante de este eje Irán- América, es que la red tejida por Teherán, Caracas, La Paz, Managua y Quito, no se limita sólo al protocolo de la cooperación financiera.

Tanto el Departamento de Estado norteamericano como el Ministerio de Exteriores israelí, sospechan que la entrada de Irán en Latinoamérica, ha servido para que
grupos terroristas como el Hamas o el Hezbolá hagan su incursión en la región, dentro del territorio que comprende la denominada Triple Frontera, conformada por Argentina, Brasil y Paraguay. Asimismo, sendos países temen que en los límites venezolanos, puedan estar operando células del “Partido de Diós”, Hezbolá.
Ante este panorama cargado de dudas, uno de los hombres duros del gobierno de Benjamín Netanyahu, el ministro de Exteriores
Avigdor Lieberman, decidió realizar un periplo de diez días por Brasil, Argentina, Colombia y Perú, para alertar de los peligros del affair iraní, pero no sin antes hacer frente a la impopularidad que le acompaña.
El responsable de la diplomacia hebrea no goza del beneplácito de la comunidad internacional por sus vínculos con el ala más dura de la derecha israelí, ya que es el líder de la plataforma ultranacionalista, Israel Beteinu; por cuanto su llegada a tierras suramericanas no ha estado exenta de polémica y de manifestaciones de grupos de izquierdas, que no han dudado en salir a las calles de capitales como Buenos Aires, para gritar consignas anti israelíes.

Sin embargo, el rechazo que ha generado la gira de Lieberman, no ha impedido a que el ministro continúe con la misión de acercar a su país a América Latina, tanto para minimizar la presencia de Irán en el continente como para respaldar a las comunidades judías dentro de la región, que en los últimos meses, han sido objeto de algunos
incidentes de carácter antisemita.
Una situación que concierne especialmente a la administración hebrea, debido a que en Argentina y en Brasil se encuentra el sexto y décimo colectivo más grande fuera de Israel, con 250 mil y 97 mil personas, respectivamente. Es por ello, que la alianza de algunos gobiernos de América con Irán,-país que ha llamado en numerosas ocasiones a la destrucción del pueblo judío- , resulta más inquietante aún, sobre todo si se toma en cuenta que hace 15 años en suelo argentino, tuvo lugar uno de los peores atentados terroristas que se conoce en América: el ataque a la Asociación Mutual Israelí Argentina (AMIA).
Habrá que esperar si esta aproximación contribuirá a modificar la percepción que Latinoamérica tiene de Israel o si terminará por polarizar la ya dividida geopolítica iberoamericana. La única conclusión objetiva que se puede derivar de todo esto, es que el Ejecutivo israelí va a observar muy de cerca los pasos de
Ahmanideyad por la zona, a fin de mantener a raya la influencia de los gobiernos pro iraníes en una región, que cada vez se muestra más hostil con el pueblo de David.