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La precocidad de la violencia de género

sábado 25 de julio de 2009, 22:08h
La detención de un adolescente de 16 años por la violación de una menor en la localidad de El Cañuelo (Córdoba), se suma a la amplia lista de jóvenes menores de 18 años que cometen actos de agresión contra niñas que oscilan entre los 13 y 16 años de edad, entre los que se encuentran casos como la menor de 12 años violada en Baena, o el de Marta del Castillo. Unos hechos tan inquietantes como alarmantes, que no sólo deben ser estudiados desde el punto de vista de la legislación española, como hemos comentado hace unos días atrás. También es necesario analizar los porqués de una juventud que se muestra cada vez más errática y disfuncional con el entorno.

¿Qué le pasa a nuestros jóvenes? ¿Qué ocurre en nuestros hogares y centros educativos? Son las preguntas que debemos hacernos ante el fenómeno de la violencia de género precoz, que se está convirtiendo en el hobby post botellón por excelencia del verano y los fines de semana. Lamentablemente, la violencia está muy de moda entre los jóvenes españoles, que ven en la agresión sexual de niñas, una hazaña de la cual vanagloriarse y no un crimen del qué avergonzarse.

Si bien en estos tiempos actuales es necesario que nuestros hijos aprendan a moverse con soltura e independencia dentro de la vorágine del mundo moderno, deben ser conscientes de que, pese a la globalización, la tecnología y las realidades paralelas que ofrecen Internet y los vídeo juegos, existen límites.

No se trata de reivindicar una sociedad puritana y moralista, si no de formar a través de unas bases éticas sólidas a los ciudadanos responsables de su propio futuro; y eso empieza desde el hogar y las escuelas. Al existir en España una política laborar que hace difícil conciliar el trabajo con la vida familiar, en combinación con las carencias del sistema educativo español y la violencia que se observa a veces dentro de los hogares y en las aulas, es de temer que la socialización de nuestros jóvenes se produce en la calle.

Ha llegado la hora de reflexionar y de tomar cartas en el asunto. La violencia de género en menores de 18 años no es sólo un problema de legislación, es a la vez uno social que debe ser atacado desde múltiples frentes, algunos tan primarios y fundamentales como la educación y el modelo familiar.

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