Nueva York cuenta los meses para el comienzo de la Semana de la Moda. El catalán Toni Francesc se asoma por primera vez a la ciudad de los rascacielos con una colección inspirada en la poética del agua. Su intención, cargada de ilusión pero no sin algo de vértigo, es clara: convencer.
Al diseñador catalán
Toni Francesc le tiembla la voz cuando recuerda cuándo tiene programado su desfile en la próxima edición de la Semana de la Moda de
Nueva York en septiembre. “Será el día 15 a última hora de la tarde”, comenta. Su timbre tirita aún más cuando cae en que lo hará después del estadounidense Narciso Rodríguez.

Es la pasarela por excelencia. En la que están puestos todos los ojos. Los mismos que se posarán en las
propuestas del catalán para la próxima primavera-verano. “Es una responsabilidad”, afirma.
Aunque aún está preparando la colección que presentará en Nueva York, el catalán adelanta que diferirá de lo que ha hecho hasta ahora. Si en
Cibeles, donde también debutó en febrero, presentó una colección oscura – “no negra solamente”, matiza- en esta ocasión el negro no va salir en todo el desfile en beneficio del
azul marino y algún gris. “Lo he dejado desplazado porque no armoniza demasiado con el resto de colores que quiero poner en la paleta”, aclara. Además, confiesa que pese a que en su círculo se comenta que la dirección de la Semana de la Moda de Nueva York lo ha escogido por austero, precisamente la colección que estrenará allí será la menos austera de todas.
El agua como musaToni incide en que el
estado de ánimo del diseñador influye en cada colección. En Cibeles imprimió una atmósfera nostálgica que no sólo apoyó con sus diseños sino también con la música y las luces. “En aquella ocasión fui más conservador; en esta ocasión, he tomado la personalidad del
agua y sus estados de ánimo como inspiración aunque siempre con un halo melancólico”, explica el diseñador.

Moderado en sus diseños, este catalán de melena rizada y gafas de pasta deja claro que aunque sus colecciones suelen ser bastante sobrias no quiere decir que no sean trabajadas: “Incido en que las
combinaciones de tejidos intento que se vean lo mínimo hasta que te acercas y entonces lo puedes apreciar”. Sus prendas son funcionales y prácticas. “Mi intención es que las pueda disfrutar el que las lleva”, afirma.
De ilusiones y presionesAunque Nueva York es la meta de cualquier diseñador, como cualquiera de ellos Toni tiene “plazas” favoritas.
México es la suya. Allí comenta que siempre está dispuesto a volver porque cuenta con una aceptación labrada por años de desfiles. Pero promocionarse en el extranjero no es suficiente para ganar en popularidad. Toni lo sabe y por eso optó por probar suerte este año por primera vez en Cibeles. “Es primordial
darse a conocer dentro de España aunque debo reconocer que me pesa más hacerlo dentro que fuera debido a la presión a la que te somete gustar en tu país”.
La meta en Nueva York es ganar en popularidad, pero también conseguir ventas. No será el único español que estará en la ciudad de los rascacielos en septiembre. También lo hará, como viene siendo habitual, Custo Barcelona, así como David Delfín, que repite tras su debut en febrero de este año. Pero Toni no es amigo de las comparaciones: “En moda somos todos excesivamente
independientes”.
Más allá de la pomposidad que acompaña a la moda, Toni Francesc es
cercano y modesto. Confía en hacer bien su trabajo en Nueva York y afirma que si piensa mucho en lo que le espera se pone nervioso. Allí compartirá pasillos con Oscar de la Renta, Carolina Herrera, Donna Karan o Marc Jacobs, entre otros. “Intentaré hacerlo
lo mejor posible”, confiesa ilusionado.