Díez años reinando en Marruecos
viernes 31 de julio de 2009, 02:35h
Este 30 de julio Mohamed VI celebra el décimo aniversario de haber asumido el trono de Marruecos. Su ascenso en 1999 despertó las expectativas de una transición democrática, o por lo menos de reformas que permitieran un necesario proceso de modernización. Sin embargo las ilusiones que se depositaron en el nuevo monarca fueron desvaneciéndose al ver que muchos de los cambios esperados no llegaban. Si bien es verdad que el gobierno ha implementado programas de ayuda social para los sectores con menores ingresos y ha llevado a cabo reformas en el código jurídico sobre la familia y la mujer, dando a ésta mayores derechos y libertades, también es cierto que la desigualdad en la sociedad marroquí aún es llamativa.
Existe al parecer una gran apatía por parte de los jóvenes marroquíes en cuanto a una mayor participación política, prefiriendo emigrar a Europa, y en especial a España. Esto no es un buen indicio para el crecimiento y transformación del país. En otros aspectos internos, el gobierno de Mohamed VI se enfrenta con otros problemas: entre ellos, el aumento del islamismo radical en el país y el avance del partido islamista Justicia y Desarrollo (PJD). El incremento del radicalismo islamista no es exclusivo de Marruecos, pero sí es un fenómeno novedoso en el Magreb. Se tarta de un asunto sumamente delicado, por el cual Estados Unidos considera importante la relación con este país del norte de África.
En asuntos internacionales, Mohamed VI no ha sido demasiado activo en cuanto a adquirir un papel predominante en la región, pero ha contado con el apoyo de Francia y se han mejorado las relaciones con otros países como España. Sin embargo quedan temas delicados que Marruecos no ha solucionado y uno de los principales es la situación del Sahara occidental. El gobierno marroquí no ha aceptado los términos del Plan Baker II y no ha cedido en lo referente a la soberanía de esta región.
Así, diez años después quedan varios aspectos a mejorar en los ámbitos interno y externo, pero por el momento el rey Mohamed VI celebra su aniversario tratando de mostrar una cara amable con la amnistía a cerca del 40% de los presos, muchos de los cuales son extranjeros y en especial españoles. Este es un buen gesto, pero queda por ver si en los próximos años finalmente se llevan a cabo cambios reales y profundos que beneficien a toda la sociedad marroquí y a la sociedad saharaui. Sobra añadir que el éxito en la modernización y democratización de Marruecos serviría de modelo para otros países islámicos, apuntalando la seguridad de toda la región y asegurando un tráfico pacifico en el Estrecho.