Si hay que cambiar de domicilio y “sufrir” una mudanza, el verano es la época idónea. El estrés y el cansancio propios de un traslado de hogar se palian con el tiempo libre y la relajación del periodo estival. El Imparcial ha conocido la experiencia de un madrileño en su mudanza y ha consultado a profesionales del sector para comprobar cuándo nos cambiamos de casa los españoles.

Hay una palabra que protagoniza la vida de muchos españoles en verano,
mudanza. El concepto provoca nervios, pesadez, estrés y agotamiento con sólo pronunciarlo. Una actividad necesaria para aquellos que deciden cambiar de hogar, pero que genera un desasosiego tan grande a los que la “padecen”, que desplazan su realización hasta el
verano, las vacaciones a las que se atribuyen más relajación.
EL IMPARCIAL cuenta con el testimonio de una familia que acaba de mudarse –el pasado miércoles- de su hogar desde hace más de 20 años en Villaverde, barrio periférico de Madrid, a la vecina localidad de Parla.
Adrián, que es el hijo menor de la familia, nos ha explicado cómo ha vivido la mudanza y por qué la han realizado en este mes de julio y no en cualquier otra estación.
El día de mudanza empieza a las 8.15 de la mañana con un fuerte desayuno, ya que la jornada será larga y dura. Los operarios de la empresa de mudanzas llegan a las ocho y media dispuestos a comenzar el traslado de las pertenencias de la familia al camión. A medida que avanzan las horas, la sensación de estrés y cansancio mental se acentúa, explica nuestro protagonista.
Los enseres familiares se van perdiendo entre las cajas, y los recuerdos y sensaciones afloran, dando un aire nostálgico al traslado. Según comenta el joven, descubrir cómo va vaciándose la casa donde ha vivido más de 22 años, le provoca a una gran tristeza a la familia. Ésta es una de las razones por las que decidieron situar su mudanza en julio, en las vacaciones veraniegas. La amargura que provoca abandonar el hogar de toda la vida se lleva mejor en verano, en la época de más
relajación emocional. Mudarse a lo largo del año laboral sería muy duro, apunta Adrián.
El cansancio mental da paso al físico, ya que la jornada de mudanza no se acabó en su caso hasta las 9 y media de la noche. Los nervios iniciales se traducen en
nostalgia y agotamiento. Todo el día sin parar, y tras el transporte toca colocar todas las pertenencias en la nueva casa. Trabajo y más trabajo. La mudanza se extenderá aún varios días, ya que el proceso de situar todo en su nuevo lugar ocupa más tiempo que el transporte de las pertenencias, con la ayuda de la empresa de mudanza.
La necesidad de
tiempo libre es otro de los motivos que esgrime Adrián para realizar la mudanza en verano. El trabajo no permite a su familia gozar de demasiado tiempo para efectuar obras domésticas o trasladarse a un nuevo hogar, como en este caso. El verano es un oasis exento de obligaciones, es el intervalo temporal idóneo para realizar todo aquello que representa estrés en el ámbito familiar, remodelaciones o mudanzas.

Esta es también la razón que apunta una de las empresas de mudanzas más solicitadas de Madrid,
Mudanzas Luis López.
Julio es el mes más destacado en su negocio, según nos explica
Bárbara Saiz. En el intervalo que va desde el 20 de junio hasta finales de julio, el número de mudanzas aumenta de forma considerable. La diferencia es exactamente el doble de encargos que a los que hacen frente en el mes de enero. Dato que nos ha confirmado otra de las empresas de mudanzas más destacadas, el
Grupo Amygo, que ofrece servicios de transporte a nivel nacional e internacional.
Saiz añade otra motivación para justificar ese aumento tan reseñable:
el verano es un final de etapa. Muchos de sus clientes sienten que el verano representa un punto de inflexión en sus vidas, y septiembre es el inicio de un nuevo camino. Por este motivo julio es el mes que tiene más mudanzas. La mayoría de los españoles que se van a cambiar de domicilio interpretan el verano como el momento en que se cierra un ciclo en su vida y comienza otro.
En esta consideración influye, según explica, que la mayoría de los clientes que requieren los servicios de su empresa son
familias, es decir, se trasladan padre, madre e hijos. El colegio de los niños empieza en septiembre, por lo que las familias prefieren trasladarse en verano, para facilitar la adaptación de los estudiantes a su nuevo entorno.
Meses de mayor relajación, época de más tiempo libre, fin de un ciclo y comienzo de otro. Estos son los motivos que convierten al verano en la estación preferida por los españoles para realizar sus mudanzas. Y es que el estrés que genera un traslado es mejor afrontarlo con buen tiempo y suavidad, y eso es un lujo que solo se puede disfrutar en verano.