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Argentina necesita otra política para el gas y el petróleo

viernes 31 de julio de 2009, 18:10h
El 2008 no fue un buen año para la producción de gas y petróleo en Argentina ya que nuevamente se registró una reducción de los volúmenes extraídos. Se profundiza así una tendencia negativa que es una característica propia de esta década. El año pasado la producción de gas, que ya viene cayendo desde el 2004, se ubicó un 4 por ciento por debajo del nivel de ese año, mientras que la de petróleo, que viene cayendo todos los años desde 1998 se ubicó un 26 por ciento por debajo de ese año. Estas no son buenas noticias, pero lo más preocupante es la acelerada caída en las reservas probadas de estos hidrocarburos; el año pasado las reservas de gas cayeron un 10 por ciento continuando un decadente proceso que comenzó en el año 2000, de manera tal que ya hemos consumido nada menos que la mitad de las reservas existentes en ese año. En el caso del petróleo las reservas cayeron el año pasado un 4 por ciento, lo que significa que ya son un 18 por ciento menores a las existentes en 1999. Estamos en presencia de una fuerte descapitalización en estos recursos naturales que son esenciales para la evolución económica de nuestro país, baste decir que el valor bruto de reemplazo de estos stocks consumidos de recursos naturales esta en el orden de los 100.000 millones de dólares. YPF-Repsol, como la empresa petrolera líder en Argentina, no es ajena a estas disminuciones ya que sus reservas de petróleo cayeron un 15 por ciento en los últimos dos años y las de gas disminuyeron un 23 por ciento. De cada tres barriles que se extraen la nueva exploración apenas repone uno, de esta manera avanza un proceso acumulativo de caída tanto en la producción como en las reservas de hidrocarburos.

Las actuales reservas de hidrocarburos son las más bajas de los últimos 30 años y auguran el fin de la etapa en la cual Argentina fue exportadora tanto de gas como de petróleo. En 1980 las reservas de hidrocarburos equivalían a 25 años de producción, en la actualidad cubren apenas 8 años. Esto es particularmente grave en el caso del gas, ya que alrededor de la mitad del consumo total de energía en Argentina es satisfecha por el gas, mientras que en Brasil representa apenas el 10 por ciento, en la Unión Europea el 25 por ciento y en USA el 22 por ciento. Claro que en Rusia el gas representa nada menos que el 55 por ciento del consumo energético, pero el caso es que en este país las reservas gasíferas aseguran 75 años de consumo, mientras que en Argentina las reservas de gas apenas cubren 8 años.

La pregunta que nos debemos plantear es porque Argentina se está quedando sin reservas de hidrocarburos y comenzará a depender, si es que no se rectifica drásticamente ya mismo la política energética, de abastecimientos importados que, en el caso del gas son altamente costosos por las grandes distancias marítimas que deben ser afrontadas por los abastecimientos desde otros países todos alejados del Rio de la Plata. Pero la clave para la respuesta no la encontraremos en la geología sino en las instituciones, ya que Argentina se queda sin reservas porque el esfuerzo exploratorio ha decaído fuertemente durante toda esta década. A lo largo de los años de esta década se han perforado menos de la mitad de los pozos exploratorios que se encaraban en la década del ochenta, con un gran predominio monopólico entonces de una YPF estatal. Pero el caso es que en estos últimos años también se perforan menos de la mitad de los pozos de la década del noventa, con una YPF ahora en manos privadas y activa participación de otras empresas también privadas, nacionales y extranjeras. Lo contradictorio es advertir que esta fuerte caída en el esfuerzo exploratorio se viene dando con precios del petróleo y del gas que en los últimos años son entre tres y cuatro veces mayores a los de la década del noventa. Pero la explicación de esta contradicción no la encontraremos en la geología sino en la vigencia de reglas e instituciones defectuosas que socavan el esfuerzo exploratorio, que de por si es de alto riesgo minero, y que por lo tanto desalientan las inversiones necesarias para expandir y desarrollar los yacimientos. No habrán nuevas inversiones en exploración sino existen instituciones que aseguren no privilegios sino reglas claras, previsibles y estables que son requisitos ineludibles para la movilización de capitales de riesgo. El capital privado en la actividad petrolera no puede contribuir a expandir la frontera de los recursos disponibles si la regulación estatal es contradictoria con el esfuerzo exploratorio. A partir del reconocimiento de este principio es posible recuperar el tiempo perdido y preservar en Argentina el autoabastecimiento energético.

Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

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