Cambio de estrategia en el gobierno argentino
sábado 01 de agosto de 2009, 01:58h
Los resultados electorales del pasado 28 de junio en que el partido oficialista Partido Justicialista perdió elecciones en varias localidades, y en especial la derrota del ex presidente Ernesto Kirchner para la alcaldía de Buenos Aires, son un mensaje que la sociedad ha enviado al gobierno de Cristina Fernández y al comportamiento del peronismo. Los argentinos están cansados de la poca eficiencia de las instituciones, del mal manejo de las crisis, del caudillismo y de la corrupción.
Después de una actitud casi “monopólica” del poder y un comportamiento arrogante hasta antes de las últimas elecciones parciales, ahora el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha declarado que busca dialogar con los partidos opositores y fuerzas políticas. Asimismo, comentó que presentará en el Congreso un proyecto de reforma para fortalecer a los partidos políticos, con el fin de reafirmar y consolidar la democracia. Pero la Argentina, lo que necesita sobre todo fortalecer desde hace muchas décadas es el estado de derecho, empezando por la separación e independencia de la Justicia.
La actual estrategia del gobierno parece buscar por un lado mejorar las relaciones con algunos sectores del peronismo que han criticado la actuación de los Kirchner y evitar más disidencias. Pero, por otra parte, la actuación de la presidenta Cristina Fernández intenta también recuperar su fuerza y mejorar su imagen a través de programas con sectores de la economía, como el agropecuario. Tal pareciera que mientras el partido oficialista ofrece su buena cara y su disposición al diálogo, al mismo tiempo busca ganar tiempo para recuperarse de la gran derrota sufrida y demostrar que son capaces de gobernar eficientemente, o por lo menos mejor que sus opositores. Así, las propuestas del gobierno parecen necesarias y adecuadas para mejorar la situación política y económica del país, pero habría que tomar esta “oferta de paz” con cautela y ver si, en realidad, hay buenas intenciones y propósito de enmienda, o es otra estrategia para desgastar a los opositores y salir fortalecidos, como muchas veces el peronismo ha hecho en su larga historia de vocación hegemónica.