Salgado quiere disparar los impuestos
sábado 01 de agosto de 2009, 17:44h
El Gobierno de Zapatero ha gastado el doble de lo que ingresó en el primer semestre del año. En lugar de contener el gasto público se ha dedicado al derroche y al despilfarro. El déficit se ha multiplicado por nueve en doce meses y supera ya con creces los 38.000 millones de euros. La deuda sacudirá a varias generaciones antes de que se enjugue.
Desembarazado del freno de Solbes, Zapatero ha urdido ya con su cómplice Elena Salgado una subida irredenta de impuestos. Que paguen los contribuyentes el despilfarro público, el derroche de las Administraciones, las ocurrencias del presidente. ¡Qué error! La fórmula “a más impuestos, más recaudación” no se mantiene científicamente en pie. Para recaudar más el Estado, precisa de más empresas con un beneficio creciente. En otro caso, nos quedaremos en una política voluntarista.
Una bajada de impuestos y con ella la reactivación de la vida económica y empresarial significaría que el Estado podría recaudar más. Japón y Estados Unidos han demostrado a Europa la eficacia de una gestión fiscal que se nutre de un porcentaje impositivo menor pero de una tarta mucho mayor.
Galopamos hacia la demagogia. Si no se le extraen a Zapatero sus elementalidades económicas, el presidente creerá que la crecida del déficit y la deuda, la superación de la crisis, se arreglará con la subida de impuestos. Y no. No es así. Hay un equilibrio impositivo que es el que produce mayor recaudación. La voracidad que anuncian Zapatero y Salgado no solucionará nada.
El equilibrio de las cuentas públicas, en fin, exige prudencia, moderación, manejo cuidadoso de las cargas fiscales, y sobre todo contención del gasto público que está, hoy por hoy, desbocado por la gestión despilfarradora del presidente Zapatero.
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de la Real Academia Española
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