Venezuela cada vez con menos voz
domingo 02 de agosto de 2009, 22:19h
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha vuelto a cometer uno de sus tantas transgresiones constitucionales y legislativas contra la nación venezolana, al ordenar el cierre de 34 cadenas de radio y amenazar a otras 240 con el mismo destino, en un intento por mantener a raya las voces críticas con su gobierno, que cada vez son más. La situación no puede ser más delicada, ya que supone una puñalada directa a la libertad de expresión para el país suramericano, que recibió su primer golpe hace dos años con la clausura de la señal de Radio Caracas Televisión.
El miércoles pasado la Asamblea Nacional aprobó los artículos 28,29,30 y 31 de la Ley de Responsabilidad Social para Radio y Televisión, mejor conocida como la Ley Resorte o Ley Mordaza. Un compendio de medidas administrativas para sancionar y penalizar a aquellos periodistas o medios que incurran,-según la óptica del régimen chavista-, en “delitos comunicacionales”, que se traducen en mostrar una posición antagonista a la del señor Chávez.
Si esto no es atentar contra el derecho fundamental de una ciudadanía a manifestar sus ideas y criterios libremente, no sabemos qué es. Porque lo que está ocurriendo en ese país contradice cualquier principio democrático. Algo que contrasta significativamente con unas sorprendentes declaraciones del ministro de Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos. Hay que admitir que el señor Moratinos no tiene precisamente el don de la oportunidad: justamente ayer -y coincidiendo con el desafuero cometido por el líder bolivariano contra la libertad de expresión- el ministro español afirmó que la situación de la libertad de expresión en Venezuela es “satisfactoria”. Sin embargo, los hechos son incontrovertibles y hablan por sí solos.
De nuevo ha quedado en evidencia los niveles de autocracia de Hugo Chávez, y el desacierto del jefe de la diplomacia española en avalar un gobierno que atenta contra la integridad de lo que en el pasado fue, uno de los países con mayor bagaje democrático de América Latina.