La Divina Comedia venezolana
miércoles 19 de agosto de 2009, 05:22h
La detención el pasado domingo de la cónsul de Colombia en Caracas, María Elvira Cabello, junto a otros cincuenta ciudadanos colombianos, demuestra los niveles de ruptura del Estado de Derecho venezolano, si es que se puede decir que aún existe. Una actuación que pone de manifiesto, una vez más, que el Gobierno de Hugo Chávez se parece más a un régimen con matices dantescos que a una democracia.
La intromisión de Policaracas,-cuerpo policial del alcalde del Municipio Libertador, Jorge Rodríguez, un leal seguidor de Chávez-, en un operativo de tramitación y regularización de pasaportes colombianos, del cual estaba al tanto el Ministerio de Interior y Justicia venezolano, además de ser un acto inadmisible que vulnera gravemente los estatutos del derecho internacional, aumenta las tensiones entre Colombia y Venezuela.
Lo realmente preocupante de esta actuación judicial no es sólo la privación de libertad de la cónsul, que de por sí podría desencadenar una ruptura definitiva de las relaciones entre sendos países, sino que los efectivos policiales decomisaron pasaportes y un ordenador propiedad del consulado que, en teoría y de acuerdo con la legislación internacional, tienen inmunidad diplomática, nubla la posibilidad de una solución que resuelva la delicada crisis entre Uribe y Chávez.
El mandatario venezolano se ha valido de la excusa del acuerdo militar entre Bogotá y Washington, para tratar de poner fin a unas relaciones bilaterales que siempre le han resultado muy incómodas para la consecución de sus planes. Chávez ha demostrado en los últimos días que la presencia estadounidense en el territorio vecino le preocupa más de lo que quiere dar a entender ante el pleno de la comunidad iberoamericana, porque podría suponer un obstáculo para ese delirio expansionista mal llamado “socialismo bolivariano”.