no registró en el libro de pesca la captura de un centenar de bonitos
El pesquero cántabro retenido en Francia parte hacia Santoña tras pagar 6.000 euros
miércoles 26 de agosto de 2009, 18:46h
Un pesquero cántabro con base en el puerto de Santoña parte este jueves desde La Rochelle hacia su puerto tras abonar la fianza de 6.000 euros que se le impuso por no registrar en el libro de pesa la captura de un centenar de bonitos.
El pesquero español Madre Lita partirá en las próximas horas de este jueves desde el puerto francés de La Rochelle hacia su base en Santoña (Cantabria) tras abonar la fianza de 6.000 euros que se le impuso por no haber registrado en el libro de a bordo la captura de un centenar de bonitos.
Así lo relató Press el patrón de esta embarcación, Enrique Pascual, minutos después de que la Gendarmería francesa le notificara el permiso para abandonar el puerto, donde se encontraba retenido junto a su tripulación de 16 personas desde el pasado día 25. En aproximadamente 14 horas, estiman llegar a Santoña.
El martes, este pesquero de Santoña recibió una inspección en la que se detectaron un total de 114 bonitos pescados el día anterior, pero que no fueron contabilizados en el momento ya que los marineros optaron por irse a dormir, pensando en que los apuntarían "al otro día". Pascual insistió en que sí tenían previsto realizar la anotación, y detalló los distintos controles sobre la cantidad de pesca a los que se ciñen los pesqueros.
El importe de lo pescado, tras salir a subasta, ascendió a 5.400 euros, que se han entregado también a las autoridades galas. Según precisó, en el 'Madre Lita' ya habían sido objeto de otra inspección el pasado día 11. Estas revisiones de las autoridades francesas -a cargo del departamento de Affaires Maritimes- son de carácter aleatorio y suelen tener una duración de dos horas.
La cantidad de 6.000 euros fijada fue entregada por la vicecónsul tras recibirla a través del hermano de Enrique, desde Santoña. Según Pascual, los pesqueros cántabros se sienten "muy perseguidos" cuando faenan en aguas galas. "No nos dejan trabajar", lamentó, tras explicar que en cuanto se "acercan" a barcos franceses, a los pocos días reciben una inspección de las autoridades. "Lo tenemos comprobado", insistió.
Durante estos días, los tripulantes del Madre Lita se han sentido "abatidos", si bien luego han hecho "vida normal" en la parte del puerto en la que estaban retenidos. El primer día su patrón, diabético, tuvo algunos problemas de salud.