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1.500 jóvenes identificados

Las bandas latinas libran la batalla por el territorio en Madrid

sábado 05 de septiembre de 2009, 14:54h
La capital de España es el campo de lucha de grupos organizados que pelean por defender y conquistar territorio. La violencia de estos clanes sudamericanos se conoce desde 2005, pero el asesinato de Isaac Nathael B.G. en Azca la pasada semana, ha renovado la preocupación ciudadana y policial ante este problema latente. La historia delictiva de estos grupos es conocida pero, ¿cuál es la situación actual en las calles de Madrid? El Imparcial explica la localización de las bandas latinas y sus características.


El viernes pasado fue asesinado un joven dominicano en la zona de bares de Azca. Isaac Nathael B.G., de 17 años, murió tras recibir un disparo en la cabeza a manos de otro joven sudamericano de su misma edad, que ha sido detenido junto a otros tres chicos de nacionalidad dominicana. El crimen ha cobrado protagonismo al conocerse que Isaac era un feje intermedio de la banda latina Dominican Don´t Play, y su asesino es un miembro novato de los Trinitarios, su clan rival. A pesar de que las autoridades encarcelaran al que se considera fundador de los Latin King en España, Eric Javier Velastegui (condenado a 21 años de prisión por robo secuestro y violación), y se haya descabezado en otras dos ocasiones a los “reyes latinos”, la violencia entre estas bandas ha vuelto a alterar la tranquilidad madrileña.

La Fiscalía de Madrid ha afirmado en su informe de 2008, que las bandas latinas han retomado su rastro de violencia. A lo largo del pasado año, la Policía ha detenido a 114 personas que han sido identificadas como miembros de bandas latinas; además, 34 de ellos han ingresado en prisión. Los arrestados eran en su mayoría de nacionalidad dominicana y ecuatoriana, y fueron capturados por delitos relacionados con intentos de homicidio, lesiones, robos y peleas.

En la capital española están identificadas cuatro bandas latinas con un número considerable de miembros y con una actividad delictiva destacada. La banda más peligrosa por el volumen de actos delictivos cometidos durante el año pasado son los llamados Dominican Don´t Play, que vieron como las autoridades detuvieron a 54 de sus miembros, y encarcelaron a 22 de ellos. Esta pandilla es de origen dominicano, y su reflejo español está formado por jóvenes de la misma nacionalidad y algunos colombianos. Están identificados más de 600 miembros en Madrid, y se localizan sobre todo en los distritos de Moncloa, Tetuán, Chamberí, Ciudad Lineal y Latina.

El segundo grupo más activo en 2008 son los Ñetas, pandilla que llegó a España hace años protagonizando bastantes episodios violentos. La Policía arrestó a 40 miembros de la banda, encarcelando a seis de ellos. Este clan está compuesto casi en exclusiva por jóvenes de nacionalidad ecuatoriana. Actualmente, se estima que hay en torno a 500 miembros activos en la capital española. Sus lugares de actuación se sitúan en los distritos de Usera y Puente de Vallecas.





Los Latin King, una de las primeras bandas latinas que llegó a España, y protagonista de los actos más violentos de estos grupos en nuestro país desde 2005, año en el que un joven ecuatoriano de 29 años fue asesinado al recibir una puñalada en el pecho, en el distrito de Arganzuela. Esta banda, que ha sido la más numerosa desde su fundación en España y que ahora ha perdido poder, cuenta con miembros ecuatorianos en su mayoría, aunque también están identificados colombianos y algunos dominicanos. Según los datos de la Policía, los Latin King cuentan con menos de 500 miembros, y “su territorio” está focalizado en los distritos de Carabanchel y Villaverde.

El cuarto grupo latino es conocido como los Trinitarios. Esta banda es una escisión de los Dominican Don´t Play, y sus miembros son de nacionalidad dominicana. Según Alfredo Perdiguero, secretario general de la Unión Federal de Policía, los jóvenes pertenecientes a los “Trinity” se encargan de defender a las personas de nacionalidad dominicana de agresiones exteriores, y son rivales de los Dominican Don´t Play porque consideran que éstos solo defienden a los miembros de su grupo, y no al total de la población dominicana emigrada. Es la banda con menos número, ya que cuenta con menos de 200 miembros identificados, aunque quieren adquirir protagonismo en el mundo callejero.

Además, hay grupos con un número de miembros menor a las cuatro bandas principales, que no generan demasiada preocupación a las fuerzas policiales por su poca actividad en los últimos años. Están identificadas dos bandas, de poca repercusión, conocidas como “Fourty Two” (que en 2007 tuvieron su año de apogeo delictivo) y los “Family”.

Las bandas son unas organizaciones con estructura jerarquizada piramidal, con los puestos muy bien delimitados. Hay varios niveles de jefes dentro de la banda, que gobiernan sobre toda la banda de la ciudad, sobre los miembros de un distrito o sobre sus “hermanos” de un barrio concreto. Se reúnen en lugares como parques y zonas de ocio latino (como Azca) en las que establecen los objetivos y hacen balance de los hechos cometidos.



Según Alfredo Perdiguero, se han observado uniones circunstanciales entre bandas para cometer algún delito o para pelear contra una banda rival. Se tiene constancia de la unión por ejemplo, de la alianza entre Dominican Don´t Play y los Trinitarios para cometer robo. Además, la última alianza delictiva de la que se tiene constancia ha sido protagonizada por los Dominican Don´t Play y los Fourty Two, que se unieron para pelear con un grupo de africanos. Perdiguero explica también que estas alianzas son ocasionales, una vez se cumple el objetivo, la rivalidad y el enfrentamiento vuelve a las bandas.

La evolución de las bandas en Madrid ha colocado al grupo Dominican Don´t Play en un lugar destacado sobre el resto de formaciones. La presión policial sobre Latin King y Ñetas, ha provocado que el grupo dominicano se haya hecho fuerte. La policía tiene constancia de que la banda ha acogido a miembros que han salido de Latin Kings y los Ñetas, aumentando asi el número y el poder callejero de los dominicanos. Esteban Ibarra, presidente del Movimiento Contra la Intolerancia, explica estos cambios de banda de algunos jóvenes argumentando que se producen conflictos en el seno de las bandas, y cuando un joven sale de un grupo, huye con miedo buscando protección y se refugian en otro clan; no quieren dejar una banda y quedarse “solos”. Esta es la razón por la que ex miembros de los Latin King o Ñetas, han pasado a formar parte de los Dominican Don´t Play, que han “tomado” algunos de los territorios de sus bandas rivales.

Ibarra considera el fenómeno de las bandas como algo minoritario, relacionado con la marginalidad y el desarraigo. Los parques es la zona de reclutamiento idónea para estos grupos, ya que los jóvenes se reúnen en esos lugares ante la falta de opciones de entretenimiento. Según Movimiento Contra la Intolerancia, los jóvenes buscan la identidad en las bandas, ya que vienen de países lejanos y no tienen ni la identidad de su país ni la de España.

La principal razón por la que los Latin King no han sido legalizados ni considerados como asociación cultural en Madrid (cosa que sí ha ocurrido en Cataluña), es que la banda situada en la capital no ha condenado la violencia ni los actos delictivos. Esto marca las diferencias entre las “delegaciones” de las bandas latinas, lo que muestra la inexistente unidad de los grupos violentos latinos que habitan en España.



La parte más olvidada de este conflicto social son las familias de los jóvenes que ingresan en las bandas latinas. Según Esteban Ibarra, las familias “están desbordadas”; conocen el peligro de que sus hijos caigan en una banda violenta, pero no saben cómo hacerle frente, ya que se encuentran con una autoridad externa a la familia, el cabecilla de la banda, y no saben cómo hacerle frente. Además, muchas personas no tienen papeles, o no los han conseguido todavía, existe la posibilidad de tener un expediente de expulsión, lo que genera una gran inquietud en los miembros de la familia, que no son capaces de reconducir el cúmulo de problemas. Según Ibarra, en España “falta sensibilidad”, ya que no se está distinguiendo entre las situaciones delictivas y los problemas de falta de integración y marginalidad.

El presidente del Movimiento contra la Intolerancia aboga por reconducir la situación aplicando políticas que oferten oportunidades para desarrollar la personalidad de los jóvenes a través del deporte o la música (en Madrid se ha producido una colaboración entre Latin King y Ñetas, que elaboraron unidos un álbum de rap), enfocando de forma positiva a esos hijos de trabajadores sudamericanos que residen en España.

Las bandas latinas, con presencia latente en nuestro país y brotes violentos, cuentan con más de 1.500 miembros identificados en Madrid. Los jóvenes que forman parte de estos grupos tienen una edad comprendida entre los 13 y los 22 años. Tras el asesinato brutal del pasado viernes en la zona madrileña de Azca, en la que un miembro de una banda recibió un disparo mortal en la cabeza a manos de otro pandillero, ambos de 17 años, la Policía ha estrechado el cerco a las bandas latinas, pero la lucha por el territorio está viva todavía en la capital española.