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Puede arruinar la vida a quien lo padece y la de sus familiares

La hiperactividad, la epidemia silenciosa

sábado 19 de septiembre de 2009, 13:32h
Los niños hiperactivos existen aunque no los veamos. Según los últimos estudios, hasta un niño por aula en España puede padecer este trastorno. Si no es detectado y tratado a tiempo, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) puede llegar a arruinar la vida del que lo padece así como la de sus familiares.
Se denomina Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).Durante años fue considerado un comportamiento inadecuado o atribuido a la mala educación. El niño que lo padecía generalmente recibía el calificativo de “niño difícil”. Fue definido como trastorno por primera vez en una publicación científica en el año 1902. Es un trastorno que no sólo afecta a los niños, también repercute en la sociedad, ya que en un tercio de los niños que lo padecen deriva en fracaso escolar, agresividad, inadaptación laboral o, lo que es peor, en delincuencia. Puesto que a menudo no se diagnostica con precisión o se confunde con un problema de educación; no se le da la relevancia social que verdaderamente tiene; y no recibe de las administraciones los suficientes recursos.

Fulgencio Madrid, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH) ha presentado este jueves, en el marco de la II Semana Europea de Sensibilización sobre el TDAH, un manifiesto en el que se reivindica, algo tan sencillo como tengan el reconocimiento expreso de que son un alumnado con necesidad de apoyo educativo; y la inclusión de los medicamentos en el grupo de aportación reducida de los beneficiarios. El cese de la medicación, que lamentablemente sucede, se debe al precio elevado que supone el tratamiento sostenido, por el carácter crónico del trastorno.

El principal problema reside en el diagnóstico que según la psiquiatra infantil María Jesús Mardomingo “la falta de formación de los profesionales, la demora de hasta tres años en las evaluaciones y el diagnóstico de los pacientes, errores en el diagnóstico, malos o nulos tratamientos y ausencia total de programas de prevención” Todo coadyuva a que la alteración se prolongue en el tiempo y lleguen a la edad adulta con problemas más graves.

Esta pionera de la psiquiatría infantil en España cree que la práctica inexistencia de un diagnóstico precoz obedece a que el país adolece de especialistas en esta área de la psiquiatría infantil.

Aunque quede mucho camino por recorrer en España no estamos tan mal. Fulgencio Madrid sitúa a nuestro país en el grupo de los concienciados “Hemos avanzado más que países de nuestro entorno como Francia o Italia, aunque nos encontramos lejos de los nórdicos en detección, tratamiento y cobertura”. La labor que tiene la federación por delante es ardua; consiste en hacer comprender a la Administración que el impacto económico del tratamiento adecuado del TDAH es mucho menor del que genera la ausencia de este, cuyas consecuencias son mucho más costosas, a la larga, para el Estado.

Las personas que padecen esta alteración son normales y demuestran ser inteligentes, pero según, Isabel Orjales, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la UNED, “estos niños no presentan un funcionamiento neurológico óptimo, por lo que manifiestan un peor rendimiento y mayor fatiga al realizar actividades que requieren una atención sostenida.”

En muchas ocasiones, explica la profesora, “reaccionan y se comportan con una inmadurez no acorde a su edad. Algunos de ellos se caracterizan, además, por tener una necesidad mayor de estar en movimiento y más dificultades para regular su actividad, controlar sus impulsos y emociones. Otros, sin embargo, no muestran una conducta hiperactiva destacan más por su funcionamiento lento y su comportamiento más bien hipoactivo”.

José Luis tiene una vida normal, es padre de familia, tiene trabajo y en su día le fue detectada la hiperactividad. “Tardaron demasiado, en mi familia ya lo sabían, pero en aquellos tiempos no se creía en esto” Una vez empezó con la medicación su vida se normalizó, “la medicación es fundamental y resulta muy cara porque tiene que ser continuada” pero hasta entonces sufrió las consecuencias de su inquietud e impulsividad. Pasó por un rosario de expulsiones, repetición de curso y disgustos con las drogas.
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