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reseña

Julia Franck: La mujer del mediodía

viernes 25 de septiembre de 2009, 09:14h
Julia Franck, joven y galardonada novelista alemana, nacida en Berlín del Este en el año 1970 y huérfana de padre, huye con su madre a la zona occidental en 1978. Las condiciones de su vida la han hecho heredera de una fuerte y atípica historia personal de abandonos y dolor, de arraigos y desarraigos, afectos y olvidos, nostalgias y reclamos.
Julia Franck, joven y galardonada novelista alemana, nacida en Berlín del Este en el año 1970 y huérfana de padre, huye con su madre a la zona occidental en 1978. Las condiciones de su vida la han hecho heredera de una fuerte y atípica historia personal de abandonos y dolor, de arraigos y desarraigos, afectos y olvidos, nostalgias y reclamos. En La mujer del mediodía, nombrada mejor novela en lengua alemana del año 2007, la autora reconoce la presencia de tintes autobiográficos: las circunstancias de un padre a quien apenas conoció y que fue abandonado de forma premeditada por su madre, una enfermera que se dedicaba a ayudar a muchas personas, la historia de su abuela materna perteneciente a la aristocracia berlinesa judía; elementos que no sólo forman parte de la historia que nos narra, sino que la definen y estructuran.


Ambientado en la convulsa Alemania del periodo de entre guerras, con la amenaza nacional-socialista de fondo, el libro cuenta la historia de Helene, una joven enfermera que abandona a su pequeño hijo de siete años en una estación de tren con un “vuelvo en seguida, espera aquí”. ¿Qué la induce a ello? Para comprender este acto es necesario seguir la historia desde su infancia en Bautzen, cuando vivía al lado de su hermana Martha, de su madre –judía y loca– y de un padre que, habiendo estado en la Primera Guerra Mundial, regresa a casa en un estado penoso y al poco fallece. Las hermanas deciden entonces trasladarse a Berlín, a casa de una tía adinerada, quien las introduce en la vida bohemia de la ciudad; en ese entorno decadente, la hermana de Helene se pierde en un laberinto de excesos y sensaciones, mientras ella trabaja intensamente, sufre el dolor de un amor frustrado, queda embarazada, es víctima de un nazi déspota…


El estilo literario de la autora está marcado por una prosa intensa, de párrafos extremadamente largos, en los cuales los diálogos se insertan dentro del propio cuerpo narrativo de la historia, haciendo su escritura por momentos pesada, difícil de digerir, especialmente en la tercera parte. No se renuncia, sin embargo, a la lectura porque la trama engancha, no se puede dejar de saber por qué la protagonista abandona a su pequeño hijo y qué fue de la vida de éste. Es de destacar la sutileza con que la autora describe el trasfondo histórico y de valores en que enmarca su historia.

Por Lucía Nieto Huertas
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