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El Sahara, fuente de energía solar para Europa

Víctor Morales Lezcano
viernes 25 de septiembre de 2009, 17:10h
A crecimiento económico más fuerte, mayor necesidad de inversión en energía -petrolífera, gaseosa, eólica o solar-. Se trata de una ecuación fácilmente comprensible, incluso para cualquier lego en materia de crecimiento y desarrollo.

Ítem más, cuando el crecimiento y desarrollo no presentan índices exponenciales aparatosos, como le ocurre a toda Europa actualmente, la demanda de consumo energético, sin embargo, no deja de aumentar. De aquí ha surgido el macroproyecto alemán (E. ON., Siemens, etc.) y de empresas asociadas (Cevitel, argelina; y Abengoa Solar, española) que lleva por nombre Desertec.

Detrás de esta lapidaria denominación, se esconde una iniciativa empresarial consistente en captar la energía solar que se dilapida en el desierto del Sahara, desde su orto sudanés hasta alcanzar, a través del Tchad, las provincias saharianas de Argelia y Marruecos.

Las extensiones arenosas del Sahara se convertirían, en consecuencia, repositorios de espejos captadores de energía solar, que en su decurso proveería al Oriente Próximo, Norte de África y Europa, de suficiente energía no contaminante.

Este “anillo mediterráneo” (Med Ring) ha sido presupuestado en una cifra (estimada) de 400.000 millones de euros, desde de su lanzamiento por el Club de Roma. La firma alemana de reaseguros Munich Re pretende llevar a buen término el titánico proyecto sahariano. A Desertec no le han faltado apologetas dentro del grupo de Investigación sobre riesgos terrestres que financia Munich Re, aunque la Asociación europea de energías renovables refuta la factibilidad y rendimiento del macroproyecto. La agencia pertinente en Marruecos, ha saludado con albricias a Desertec, mientras que la argelina Cevitel ha acogido la iniciativa con reservas, como ha dado a entender recientemente el ministro de Energía y Recursos Mineros (Chakib Khelil) del gobierno Bouteflika.

Las tensiones intermagrebíes -opinan algunos observadores realistas- podrían hacer fracasar, o al menos, fragilizar el resultado final de Desertec. Además, el transporte de los acúmulos de energía solar entre la ciudad marroquí de Tánger y Munich, parece presentar serias dificultades.

No obstante todo ello, Desertec aparece en el horizonte del bucle mediterráneo, y hacia la mitad del siglo XXI, como una colosal construcción tecnológica conveniente para las necesidades energéticas en aumento creciente, de la Unión Europea, del Magreb mismo y, además, del Oriente Próximo. Turquía, naturalmente, incluida, puesto que en los años venideros su territorio auspiciará el transporte energético (de residuos fósiles) entre los yacimientos del Cáucaso y Austria.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

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