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“Gürtel” no cesa aunque el PP mire a otro lado

sábado 26 de septiembre de 2009, 01:03h
Madrid y Valencia son dos de las comunidades autónomas más importantes, junto con Baleares. Salvo en ésta última, donde el PSOE y los nacionalistas del ladrillo obtuvieron el gobierno por un estrecho margen de votos, en las otras dos gobierna el PP. Curiosamente, es en estas tres autonomías donde más causas judiciales por corrupción se han instruido últimamente. En el caso de Valencia, la vanguardia mediático-judicial del PSOE obtuvo un rotundo fracaso con el sobreseimiento del presidente Camps, pero eso no les arredró. Antes al contrario, las insinuaciones -sin pruebas- e insidias han seguido su curso desde entonces, culminando en la filtración –que es un delito, por ahora a la espera de su investigación- a los de siempre de un informe policial demoledor contra el PP.

Conviene recalcar que el informe en cuestión fue presentado sin que nadie -ni las partes, ni el Tribunal ni el Ministerio Fiscal- lo solicitase, justo un día antes de que se archivasen las diligencias de la causa. De haber sido relevante su contenido, el Tribunal Superior de Justicia de Valencia habría incoado nuevas diligencias y no archivado las anteriores, como así hizo. Además, llama poderosamente la atención el celo con que algunos quieren investigar en las entrañas del PP valenciano. Parece que aquí el Gobierno y ciertas cabeceras no andan a la gresca, como en el tema del fútbol.

Dicho lo cual, si el informe de marras, tan tremendo como parece, resultara veraz, el PP debería de tomar medidas urgentes y drásticas en Valencia al máximo nivel. De hecho, como hemos advertido repetidamente en esta sección, debería haberlas tomado, y contundentes, hace ya demasiado tiempo. Las cosas no siempre se arreglan y aclaran mirando a otro lado y con silencio. El PP debe afrontar de inmediato una situación cada vez más turbia que se va complicando por días. El daño a la imagen del partido puede tener una magnitud insospechada de no despejarse todo cuanto antes. Ahora bien, si se demuestra que el informe –aparte de incriminatorio, bastante deslavazado y lleno de imprecisiones- es falso, sería Rubalcaba quien debería dimitir, junto con su compañera de gabinete e insidias, María Teresa Fernández de la Vega. La imagen que se está dando es deplorable, por parte de unos y otros.
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