www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Estado de Derecho y democracia

José Eugenio Soriano García
x
josesorianoelimparciales/11/11/23
martes 29 de septiembre de 2009, 16:45h
Uno de los elementos que cada vez más distorsionan la actuación cotidiana de la sociedad consiste en la introducción indiscriminada del principio democrático dentro de cualquier institución, de forma tal que se generan las reglas instantáneamente por simple mayoría inestable. Mejor dicho, más que regla, lo que se adopta, directamente, es una decisión que modifica el cuadro de reglas, normas y preceptos que en teoría debían conducir y delimitar el marco de la decisión que se adopta, precisamente, para suprimir aquellas.

Ya liberales como Kelsen y Merkl, nos previnieron de la barbaridad de que una orquesta, por ejemplo, consista en el soplido arbitrario de los instrumentistas por pura estridencia de la potencia sonora de sus instrumentos, pretendiendo que así se logra conseguir una sinfonía sin necesidad de partitura.

La partitura es necesaria y desde luego si no se siguen las notas del pentagrama, difícilmente la casualidad conseguirá que la mayoría desafinada de los instrumentos logre armonía alguna.

La idea de Estado de Derecho resulta así capital dentro de cualquier democracia, de forma que ésta no puede sustituir indebidamente a aquél. El caso del urbanismo nos lo muestra claramente: cuando es la mayoría circunstancial la que decide cambiar y volver a cambiar a su voluntad la disposición del territorio, sin atenerse a otra regla que la mayoría, aparece de inmediato la corrupción.

Y corrupción es una democracia que no respete la división de poderes, la seguridad jurídica, la independencia de los Tribunales y la ejecución de sus Sentencias.

El espectáculo que estamos viendo últimamente de cómo se está presionando al Tribunal Constitucional, debería llenar de vergüenza a quienes la practican. Claro está, para eso hay que tener dignidad democrática y para lograrla a su vez hay que aceptar los límites que establece el Estado de Derecho. Todo cesarismo es producto al final de un asamblearismo no limitado por el Derecho.

Y eso es algo que viene ocurriendo en España. El Estado de Derecho es mirado por encima de los hombros por quienes se autoproclaman demócratas, destruyendo así lo que sería la última frontera para garantizar la libertad de todos. La Ley de Lynch, consistente en que el pueblo hace de fiscal, juez y verdugo, es indudablemente democrática. Y sin embargo, horrible. Y lo es por dañar la libertad, la vida, protegidas por el Estado de Derecho. Y en eso andamos, linchando al Tribunal Constitucional por unos cuantos plantadores de Arenys de Munt y compañía.

José Eugenio Soriano García

Catedrático de Derecho Administrativo

JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios