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Nocturnidad ‘comedida’

Fernando L González
jueves 01 de octubre de 2009, 20:30h
Hace apenas un mes se hacía público que el Real Madrid repartía entre sus jugadores un nuevo ‘reglamento interno’ buscando un óptimo rendimiento de los mismos e intentando hacer cumplir su ‘profesionalidad’. El contenido de la polémica y, para mí, acertada medida afecta al comportamiento del jugador en sociedad, insistiendo en respetar a los hinchas, colaborar con la prensa, y asumir un cierto recorte de las ‘salidas nocturnas’; los incumplimientos pueden ser sancionables económicamente con cuantías elevadas. Tocar de esta manera el bolsillo suele ser provocar reacciones inmediatas, haciendo que la mayoría no olviden las nuevas puntualizaciones en las reglas del juego extradeportivo. Sin embargo, más de uno tendrá dudas en sus planes de tiempo libre y quizás alguna noche se resigne a regañadientes a ser ‘comedido’. Ante esta nueva ‘amenaza’ con correctivo, tanto Romario como Ronaldhino por ejemplo, también famosos por haber hecho de la noche un nuevo campo de juego, ya estarían seguramente poniendo públicamente el grito en el cielo, casi tan rápido como cualquier espectador ante una inminente subida de impuestos.

Pero a la par que el rendimiento, se pretende igualmente la ‘ejemplaridad’ de cada uno de los integrantes de un equipo, incluido el cuerpo técnico. Por su éxito y su poder mediático, muchas estrellas del deporte se convierten, sin quererlo, en un modelo, un referente, para sus seguidores incluso los más pequeños. Es aquí cuando tiene más sentido en los equipos la redacción de un ‘código de conducta’ que pretenda evitar, por ejemplo, el uso de expresiones ‘malsonantes’ en público - tal y como la que protagonizó Eto'o, micrófono en mano-. Las sustancias ‘prohibidas’ dopantes son un aspecto más tedioso de vigilar y si no preguntémoselo al mundo del ciclismo o del atletismo. La salud va de la mano del deporte y hay otras drogas nocivas que también le afectan, como el alcohol; un mal ejemplo de embriaguez deportiva de madrugada, puede ser suficiente para que algún confundido grupo de adolescentes se vea reforzado y justifique su enfrentamiento a palos contra las fuerzas del orden en repulsa a las normas antibotellón legisladas en algunas comarcas.

En algunos países se ha tenido que ir un escalón más arriba adquiriendo el código de conducta un domino que transciende al equipo y afecta a toda la competición, como es el caso de las ligas profesionales norteamericanas NBA y la NFL. Incluso existe un ‘programa para novatos’ que se lleva a cabo en Septiembre y que les guía a comportarse bajo la presión y la demanda continua de los torneos. Las normas incluyen un ‘Dress-Code’ o código de vestuario que se ha de cumplir al salir y llegar a los partidos programados, cuando están lesionados en el banquillo o acuden a actos oficiales de la competición (entrevistas, actos benéficos…). Algunos jugadores han llegado a declarar que “este código no es como yo soy, y no me permite expresar mi personalidad”, y poderosas marcas de ropa han perdido cierta oportunidad para promocionar sus productos. Sin embargo, y conociendo la rápida difusión en la prensa, parece lógico respetar el atuendo apropiado en los actos oficiales y cuidar la vestimenta, sobre todo si es para que quede constancia en una posible foto oficial.

Lo que sí está claro es que, por su calado mediático, el comportamiento de algunos deportistas de élite es el espejo en que se miran muchos, pero no es recomendable buscar el reflejo de cualquier jugador al cien por cien ya que en el fondo nadie es un modelo puro de comportamiento; desde el ejemplar Zidane, que tuvo un pequeño y comprensible desliz acabado en cabezazo fruto de una provocación y momento caliente de un partido, hasta el actualmente arrepentido Cassano, que publicó sus juergas nocturnas e irresponsabilidades en su etapa de jugador en España. No hay nadie perfecto. Ya que ahora todos son mirados con lupa, debemos agradecer a aquellos que asumen su faceta social y que hacen lo posible para educar y formar; ah! y no dejemos todos de disfrutar de nuestros días y noches libres.
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