Honduras recupera credibilidad democrática
miércoles 07 de octubre de 2009, 07:06h
La decisión de Roberto Micheletti de restaurar las garantías constitucionales en su país permite albergar cierta dosis de optimismo. La solución en Honduras pasaría por celebrar cuanto antes unas elecciones generales que pusieran fin a la situación de desgobierno, creada por Manuel Zelaya cuando, desde el pasado marzo, emprendió una política, destinada a perpetuarse en el poder y contraria a la Constitución, que le enfrentó con el Legislativo y el Judicial y que llevó a la anómala situación actual. Pero hasta que se puedan celebrar nuevos comicios con garantía es crucial que se mantenga la calma. Bien es verdad que el retorno de Zelaya y sus arengas desde la embajada de Brasil no ayudaron en absoluto; más bien, encendieron los ánimos de una población civil ya de por sí alterada. Partidarios y detractores protagonizaron escenas de violencia cuya intensidad no parece haber remitido del todo.
Por eso hay que valorar positivamente las decisiones de Micheletti derogando el decreto que limitaba las libertades civiles, y reconociendo que quizá fue un error la expulsión de Zelaya. También ha mostrado una inequívoca intención de retomar el diálogo con su oponente, a quien ahora corresponde mover ficha. Si hoy se celebrasen elecciones en Honduras, posiblemente Zelaya saldría derrotado y eso es algo que el chavismo no puede permitir, deseoso como está de abrir otra sucursal bolivariana en Centroamérica. De ahí la importancia de dar pasos en pos de la normalidad democrática, como parece desear Micheletti. Los hondureños han de saber que, si Zelaya se presenta, deberán elegir entre su propia soberanía o ser gobernados por un títere populista de Chávez. Hasta entonces tienen tiempo de reflexionar.