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El ambicioso proyecto ‘Bosque del Mar’ de Tadao Andô

Hidehito Higashitani
lunes 12 de octubre de 2009, 20:03h
En la Bahía de Tokio existe un islote artificial de unas 88 hectáreas de extensión formado a base de 1.230 toneladas de escombros, basura y desperdicios traídos del área de la metrópoli y de las masas de tierra sobrantes de múltiples obras de construcción: todo acumulado durante los quince años largos desde 1973 hasta 1987. Hasta hace poco esta isla ha sido una de las zonas más abandonadas de la ciudad metropolitana de Tokio y de un aspecto horrendo y miserable que sólo ha servido como vertedero de la ciudad y, al mismo tiempo, de rompeolas para proteger las playas de la Bahía.

Ante este panorama tan desolador, el Gobierno metropolitano de Tokio acaba de poner en marcha un ambicioso proyecto a largo plazo, que consiste en convertir esta isla artificial poco presentable llena de escombros y desperdicios en una nueva zona verde y en crear un bonito bosque frondoso. Según el proyecto, se irán plantando en total unos 480 mil árboles jóvenes de varios tipos - encinas, robles, camelias, madroños, cerezos, chincapinos japoneses por poner unos ejemplos-. Y también se pretende que con la creación de este ‘Bosque del Mar’ (Umi-no-Mori, como lo llaman los organizadores), el aire del mar que atraviesa por esta nueva zona verde, que aparecerá en medio de la bahía, se dirija, después de revitalizado por el bosque, hacia el centro de la metrópoli y que consecuentemente desempeñe el papel como de ‘acondicionador natural de aire’ estableciendo de esta forma una ‘galería de aire’ para purificar el ambiente de las calles de Tokio y aportar su granito de arena para frenar el calentamiento global del clima planetario.

Los principales promotores de este proyecto son el célebre arquitecto Tadao Andô y el gobernador de Tokio el Sr. Ishihara.

Todo empezó cuando el arquitecto Tadao Andô voló en helicóptero sobre la ciudad de Tokio y al observar el triste panorama de la isla pensó en la posibilidad de convertir esta isla llena de porquerías en un oasis ideal de descanso y de recreo para todos los ciudadanos de Tokio.

En mayo de 2008 se celebró el primer acto oficial de plantación de nuevos árboles jóvenes con la participación masiva de los ciudadanos y de los principales promotores del proyecto –Tadao Andô y el Sr. Ishihara- junto con la de otras personalidades simpatizantes del proyecto como Bono Vox, uno de los componentes del conocido grupo roquero irlandés ‘U2’. Hasta ahora ya han colaborado unos 400 mil ciudadanos, cada uno con su contribución de mil yenes (unos diez euros) para comprar y ofrecer nuevos árboles jóvenes. La plantación se efectúa a proporción de un árbol por un metro cuadrado para conservar suficiente espacio para su futuro crecimiento.

Con la puesta en marcha del proyecto, se espera que empiece a formarse un bosque original primerizo hacia 2016 y se calcula que para dentro de unos treinta años, es decir hacia 2038, se haya cumplido todo el proyecto.

El Municipio de Tokio, con el Gobernador Ishihara a la cabeza, tenía en principio la idea de ofrecer la isla en su forma renovada como centro de pruebas olímpicas de la hípica, de la vela, de la canoa y del motocross en caso de que Tokio se eligiera como sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Ojalá que la reciente decisión del comité olímpico a favor de Rio de Janeiro y la consiguiente decepción y el ánimo algo decaído del Sr. Ishihara no originaran ningún tipo de alteración en este ambicioso y bonito proyecto de los tokiotas.

Tadao Andô ya comentaba antes de la reciente decisión del comité olímpico:

-A mí me gustaría hacer ver al mundo entero a través de este proyecto la fabulosa idea de poder transformar un vertedero asqueroso en un bonito bosque verde. Este proyecto del ‘Bosque del Mar’ tiene un sentido simbólico como instrumento para el mejoramiento de los medios ambientales y no se trata únicamente de los preparativos para los posibles Juegos Olímpicos de 2016. Vamos a llevar a cabo este proyecto independientemente de si se celebra o no la Olimpiada aquí en Tokio. Estoy seguro de que no es exagerado afirmar que este bosque va a ser un gran motivo de orgullo para todos los ciudadanos de Tokio y que también va a constituir un pequeño, pero bonito regalo para toda la humanidad.

Hidehito Higashitani

Catedrático de la Dokkyo University

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