Esta semana se han hecho oír en Bruselas en protesta por la crisis del sector y en demanda de unos precios dignos y el día 21 de noviembre lo harán en Madrid. Denuncian que las ayudas adicionales de 280 millones de euros propuestas por la Comisión Europea no les solucionan sus problemas y demandan reformas estructurales que hagan de la leche un negocio rentable del que seguir viviendo.
UPA, Asaja y COAG secundarán un
paro general el 20 y el 21 de noviembre y
acudirán a Madrid para denunciar la complicada situación que están atravesando y para "que los consumidores sepan la problemática que tenemos", ha adelantado a este periódico la responsable de producción láctea de la Comisión Ejecutiva estatal de COAG,
Charo Arredondo.
Al igual que cuando se manifestaron en Bruselas, su objetivo es reclamar
reformas estructurales para sobrevivir a la crisis. No piden subvenciones, sino la regulación de la producción láctea en toda Europa.
Ayudas insuficientesEl sentimiento generalizado respecto a las ayudas de 280 millones de euros para el sector anunciadas por la Comisaria Europea Marian Fischer es de decepción.
Para el secretario de ganadería de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA),
Román Santalla, "son claramente insuficientes y, además, llegan tarde"; para Charo Arredondo, de COAG, "es una medida muy pequeña que no nos resuelve nada en absoluto"; para
José Ramón Arronte, presidente de la Federación Española de Empresarios Productores de Leche (Prolec), "es una medida totalmente insuficiente que no da salida a la grave crisis sectorial".
En concreto, a España le corresponden 11,9 millones de euros, según los datos facilitados por el sector, lo que se traduce en
30 céntimos por litro.

En declaraciones a EL IMPARCIAL, José Ramón Arronte ha reclamado "algo más que un 'parche' temporal para salir de esta situación". Para el presidente de Prolec, hace falta "un cambio en la política láctea y un reajuste de la producción".
En este sentido, COAG reclama que se fije un "precio mínimo" y que se mantengan las cuotas más allá de 2015. Un sistema introducido en la Unión Europea en los años 80 que limita las cantidades de leche que puede producir cada finca con el objetivo de reducir la oferta y mantener los precios.
Los productores, por su parte, reclaman la congelación de la ampliación prevista de la cuota láctea, así como la reducción incentivada de la producción europea de entre el 5 y el 10 por ciento.
Crisis sin precedentesLa caída de los precios en origen ha llevado al sector lácteo español a una "crisis sin precedentes", según el presidente de Prolec, quien ha alertado de que "nos hallamos en una situación de
alto riesgo de extinción de las explotaciones españolas".
En la última década, más de 100.000 negocios han desaparecido, según la Federación de Empresarios Productores de Leche.
De las que han sobrevivido, muchas tienen "graves problemas de liquidez, incrementados por las dificultades de crédito derivadas de la crisis económica", ha explicado Santalla.
Ante esta situación, Charo Arredondo se pregunta si España se quedará sin ganaderos de leche de aquí a 2015, fecha en la que está prevista la liberalización del mercado.
Ante dicho escenario, las organizaciones agrarias han hecho hincapié en la necesidad de
preservar las pequeñas y medianas explotaciones familiares.
"Queremos que nos dejen ser ganaderos de leche y poder vender nuestros productos a un precio digno y no muy por debajo de los costes de producción, como ocurre en estos momentos", han reivindicado desde UPA.
Sin embargo, COAG ha denunciado a EL IMPARCIAL que la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, "no quiere oírnos y cuando va a Bruselas nunca lleva nada de lo que las organizaciones le estamos pidiendo".
En cualquier caso, el sector no se da por vencido, considera que aún tiene margen de acción y está dispuesto a seguir haciendo presión para mantener vivo el medio rural.