El Estado francés y el fantasma de la Princesa Diana
domingo 25 de octubre de 2009, 02:22h
La encarnizada cruzada que en los últimos doce años ha llevado a cabo el multimillonario egipcio, Mohamed Al-Fayed, en descubrir lo ocurrido aquel 31 de agosto de 1997 -día en que su hijo Dodi Al-Fayed y la princesa Diana de Gales, murieron en un fatídico accidente de coche en el túnel Pont d’Alma de París- cuando intentaban huir de unos paparazzis que le acosaban, ha adquirido nuevos matices.
Un tribunal parisino condenó al Estado francés a indemnizar por 5.000 euros al propietario de los almacenes Harrod’s, por retrasar y obstruir la investigación sobre la muerte de su heredero y la “Princesa de corazones”. Una muerte que ha estado presidida por un mar de interrogantes y una lluvia de teorías conspirativas, que han dado argumentos insospechados al mejor estilo de la novela negra, que el mismo Al-Fayed ha contribuido a alimentar.
Sin embargo, el fallo por parte de la justicia francesa es un punto a favor del potentado egipcio, quien no muestra señales de ceder en su empeño de descubrir la verdad de los hechos -aún cuando la investigación apunta a que el siniestro fue causado por el estado de embriaguez del conductor de la pareja, quien apretó el acelerador para despistar a los fotógrafos que los emboscaron.
Si bien no se cuestiona la campaña emprendida por Mohamed Al-Fayed para llegar al fondo del asunto, lo cierto es que no se puede ocultar que la misma posee un halo de morbo, debido a que busca desesperadamente mantener vivo el fantasma de la princesa de Gales para convertir una tragedia que conmocionó al mundo, en un drama shakesperiano al mejor estilo de Romeo y Julieta. De lo contrario, en uno de los piso de los lujosos almacenes Harrod’s, no habría un altar con el supuesto anillo de pedida que Dodi le entregó a Diana antes del accidente. Todo un culto a un amor que no pudo ser, rodeado eso sí, del glamour de las grandes firmas de alta gama de la industria de la moda.