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Elecciones sin sorpresas

Ben Ali arrasa en Túnez y deja pocas migajas a la oposición

lunes 26 de octubre de 2009, 10:51h
Sin sorpresas en los resultados de las Elecciones presidenciales y legislativas celebradas este domingo en Túnez. Zine el Abidine Ben Alí ha sido reelegido para un quinto mandato al frente del país con el 89,62% de los votos.
No ha habido ninguna sorpresa en los resultados de las Elecciones presidenciales y legislativas celebradas ayer domingo en Túnez. Zine el Abidine Ben Alí ha sido reelegido para un quinto mandato al frente del país con el 89,62% de los votos. Su partido, el Reagrupamiento Constitucional Democrático (RCD) se ha llevado el 100% de los escaños de las circunscripciones. Son los resultados difundidos de madrugada por el Ministerio del Interior. Ben Ali destituyó por la fuerza a Habib Burguiba en 1987 porque “el padre de la Independencia” sufría de “senilidad” y se había autoproclamado “presidente de por vida”. Su sucesor sigue el mismo camino.

La participación se ha situado en torno al 90%, dejando absortos a quienes creían haber constatado indiferencia en el cuerpo electoral. Los otros tres candidatos que optaban a la presidencia consiguieron menos del 5% de los votos, según los datos oficiales. Dos de ellos, vinculados al poder, salieron favorecidos: Mohamed Bouchiha, del Partido de la Unidad Popular (PUP), con un 5,01%, y Ahmed Inoubli, de la Unión Democrática Unionista (UDU), con un 3,80%. El tercero, Ahmed Brahim, secretario general del Movimiento de la Renovación (Etajdid), se contentó con un parco 1,57% de los votos.

En cuanto a las legislativas, que se realizaban en paralelo con las presidenciales, el partido en el poder, RCD, se llevó todos los escaños disponibles, 161 sobre un total de 215. Los 54 escaños restantes se reparten por ley entre seis de los nueve partidos aspirantes que concurrieron a los comicios. Ben Ali había decretado que el 25% de los diputados recaerían en la oposición. Anteriormente era sólo un 20%.

Ninguna lista independiente ha obtenido escaños. El Foro Democrático por el Trabajo y las Libertades, dirigido por el doctor Mustafá Ben Jaafar, que pretendió entrar en la carrera presidencial pero que no se le permitió, ha sido “castigado” y no ha recibido ningún escaño parlamentario. Igual suerte ha corrido el Partido Democrático Progresista, que se había retirado de la carrera presidencial por considerar que “no reunía las condiciones mínimas de libertad”.

Los medios de comunicación, radio y televisión estatales, han dedicado más del 97% de sus espacios a la candidatura de Ben Ali. El candidato opositor Ahmned Brahim sólo dispuso del 0,37%. Incluso la esposa del presidente-candidato, Leila Trabelsi, que no tiene ningún puesto oficial, ha ocupado más espacio en la prensa (14%), que el conjunto de los ocho partidos de oposición (12,9%).

La imagen de Túnez en el exterior es la de un país árabe moderado, moderno, emancipado y una barrera contra el fanatismo extremista. Aunque en materia de derechos humanos y libertades, sus logros son cuestionados. Los líderes del movimiento islamista Ennahda, ilegalizado y fuertemente reprimido durante los años 90, aseguran que no se oponen a las leyes actuales de Túnez, en particular las relativas a la libertad de la mujer. “Nuestra visión ha evolucionado mucho y ya no pensamos en cuestionar las conquistas realizadas, en particular el Código de Estatuto Personal”, afirma el abogado Nuredin Bhiri, uno de los fundadores de Ennahda. Entre estas conquistas está la prohibición de la poligamia, lo que en otros tiempos llevaba a los fundamentalistas a considerar el Estado tunecino fundado por Burguiba como “apóstata”.

Aunque los islamistas moderados tunecinos se encuentran divididos a la hora de apoyar a los candidatos presidenciales – el llamado grupo Lazhar Abaab con sede en París, apoya a Ben Ali –, en su conjunto han renunciado a la violencia y quieren participar en un “diálogo nacional”, basado en “el respeto a la República y la Constitución”. Muchos de ellos han salido últimamente de prisión, donde purgaban penas desde 1989. Algunos como Sadok Chourou, antiguo presidente de Ennahda, fue de nuevo encarcelado en abril pasado por intentar reanimar el partido prohibido. En cuanto a Rachid Ghannouchi, fundador de la formación islamista, sigue exiliado en Gran Bretaña.
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