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La izquierda italiana elige nuevo líder

viernes 30 de octubre de 2009, 00:45h

En unas primarias abiertas y caracterizadas por una extraordinaria participación, Pier Luigi Bersani ha sido elegido secretario general del Partido Democrático italiano (PD). A pocos meses de las elecciones regionales del próximo marzo, Bersani toma las riendas de una formación hundida en una profunda crisis de unidad, con el manifiesto objetivo de imprimir un nuevo curso político al centro-izquierda italiano y cerrar filas frente al “reinado” de Silvio Berlusconi. La multitudinaria participación en las primarias (casi tres millones de votantes) representa una señal positiva y un desafío importante. Por un lado evidencia que, pese a su profunda crisis, el partido ha conseguido movilizar y despertar al electorado más crítico, harto de una gestión política discutible y de vivir en la sombra. Por otro lado, inviste al Partido Democrático de la misión de constituir una oposición constructiva y beneficiosa para el país, demostrando a sus electores que representa una alternativa creíble al actual gobierno.

Seis meses después de las dimisiones de Walter Veltroni, el PD aún parece un fantasma e incapaz de representar la principal fuerza de oposición italiana. No obstante, los electores del PD han manifestado sus sensaciones: la esperanza y la confianza de que algo pueda cambiar, pero, al mismo tiempo, la decepción y la preocupación por la actual situación. Por eso, piden un “retorno a la política”, una nueva gestión responsable y atenta a los problemas reales del país y, también, la búsqueda de una identidad unitaria. Finalmente, el PD debe representar un partido verdadero, contar con un liderazgo claro y con un programa político manifiesto. Los electores no han votado sobre el pasado de la izquierda italiana, sino que están preocupados por su presente y, aún más, por su futuro. Se trata de “reconstruir” una formación política en crisis, superando las antiguas divisiones, las disputas internas y la multiplicidad de almas que no pueden convivir (laica, católica, anticatólica, ex democristiana, ex comunista). Se debe buscar una identidad nueva y única, tan necesaria como inevitable, dentro de una gestión colegial del partido. El PD debe constituirse como fuerza política alternativa al berlusconismo para bien del país y llenar un vació político-institucional del que Berlusconi se está aprovechando desde hace años.

En la actual coyuntura política nacional, Italia necesita una oposición fuerte y unida y por eso, el futuro líder democrático debe construir un partido nuevo, guiando una oposición “seria en los tonos y dura en la práctica”, capaz de cuestionar la actividad política (y tal vez la privada) del Cavaliere. Por eso, Bersani debe renovar al partido en sus tripas, sin limitarse, como sus predecesores, a cambios artificiosos e ineficaces. El PD debe saber convertirse en una alternativa real a Silvio Berlusconi, formulando una propuesta de gobierno convincente y creíble, contando con un programa político coherente y efectivo. Por el bien de la democracia Italiana, herida y maltratada por la actitud berlusconiana, es deseable que Bersani consiga constituir un partido serio, más sólido, y una política de combate contra el populismo del actual Primer Ministro y contra su tendencia a “sustituir las reglas constitucionales y el sistema parlamentario por la relación directa jefe-pueblo”.
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