La inteligencia embaucadora del PRI embarcó al PAN y al PVEM
domingo 01 de noviembre de 2009, 16:09h
“Buenos días tristeza” y ”Moretones en el Alma” de la olvidada Francoise Sagan vienen a mi mente esta mañana del 31 de octubre del 2009.
Oficio y disciplina hacen que se permanezca frente al televisor casi 20 horas.
¿Para que diablos?
Solamente para escuchar a los rolleros protagónicos de siempre, los de izquierda un poco más comedidos que a sus correligionarios de la Cámara de Diputados.
Necio y grandilocuente, Salvador Pablo Gómez quien, tiene más horas de vuelo que un piloto de Iberia, se llevo la función, dentro de su discurso y terquedad tenía razones muy válidas para oponerse al madrazo que el presupuesto nos iba a asestar.
Santiago Creel Miranda, cabizbajo todo el tiempo, su propia rebeldía y la del grupo que hace mucho lo sigue les duro muy poco. Los priístas colmilludos y tranquilos socarrones en sus escaños.
Ellos definitivamente se lavaron las manos como Poncio Pilato, y el imberbe César Nava y la rollera Josefina Vázquez Mota, con su eterna mueca, ahora diputados, quienes ahora de aquí al 15 de noviembre cuando vendrá lo más álgido, el debate intenso y la defensa de las secretarias de estado y de los señores gobernadores, quienes por supuesto estarán cabildeando y frotándose las manos de antemano, dado que son diez las elecciones estatales para gobernador el año próximo.
El escepticismo de los mexicanos, en el inconsciente colectivo parece irreversible, solamente un milagro podría hacer que todos los actores de la política mexicana se pusieran en la piel de los mexicanos que amanecieron hoy, que amanecimos con resaca.
Por otra parte están los exigentes y poderosos empresarios que aliados con algunos gobernadores, pelearan las mejores tajadas; mientras lo memoriosos recuerdan al Echeverría de los años 70, al oír estos últimos días en el momento más inoportuno, que el presidente Calderón los denosta. Afortunadamente bajo el tono, porque aunque tengan razón y lo sepamos todos, ni todos los empresarios son tranzas ni todos los tranzas son empresarios, pero mal que bien si pagan impuestos de acuerdo con una ley absurda, y crean miles de empleos directos e indirectos.
Los diputados tienen una opción todavía. Podría dárseles el beneficio de la duda y pensar que reduzcan drásticamente el gasto corriente, que exijan cuentas claras y transparencia a los gobernadores y a los alcaldes.
Lo primordial, que les quiten sin ambages, los privilegios a sus propias Cámaras, al dispendioso IFE y a los institutos electorales del D. F. y los estados.
Que de una vez por todas los señores ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y todos y cada uno de los Tribunales Superiores, de cualquier tema reduzcan, recorten de una vez por todas sus salarios y prestaciones.
A ver a quien le dan atole con el dedo, un chupa chuz, en la creencia de que todos los mexicanos somos ignorantes y que nos tragamos la píldora amarga de los impuestos, y que la culpa es solamente de Agustín Carstens.
Lo que es urgente y necesario, debido y saludable, que el presidente Felipe Calderón haga a un lado a sus amiguetes, ratifique, por ejemplo en el Banco de México a Guillermo Ortíz, quien ha mostrado y demostrado a lo largo de estos años que las puede.
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Periodista y analista política
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