¿Cuándo se jodió España?
jueves 05 de noviembre de 2009, 18:11h
Que me perdone el maestro Mario Vargas Llosa por tomarle prestada su pregunta de “¿cuándo se jodió el Perú?” a lo que responde en algunos de sus artículos ahora recopilados en el libro “Sables y utopías”. No tengo el talento del autor de “La fiesta del chivo” ni dispongo del espacio para componer una tesis doctoral, y además me resulta aventurado ponerle una fecha, tanto más cuanto que pienso que se fue jodiendo poco a poco, por la acción de unos y el silencio acobardado de otros. Tampoco soy capaz de encontrar una única causa pero sí me atrevo a contar algunos por qués.
Se empezó a joder cuando comenzó a primar la parte sobre el todo, cuando se comenzó a tirar de la cuerda en provecho de la parte ya al margen del todo. Se abusó de los paños calientes y de la manga ancha. Todo se toleró con la simple argumentación de que era necesario que las partes encuentren su sitio y nuevo acomodo en el todo. Los peores augurios se han confirmado y hoy el todo –que aún llamamos España- es tan inencontrolable como una calle de Madrid sin zanjas varias.
Se empezó a joder con la sectarización de las instituciones que han sido tomadas como bastiones por los leviatanes contemporáneos que son los partidos políticos, que no encuentran límites a su vocación dominadora de cuanto puede caer en sus manos. No hay espacio para la independencia de criterio pues la obediencia debida es el mandamiento universal. Las decisiones son previsibles pues los miembros de todos los órganos tienen marca. El descrédito institucional es de tal magnitud que no deja margen alguno para la confianza.
Se empezó a joder cuando algún iluminado soñó que había llegado el momento de enterrar la Constitución entendida como la expresión de la debilidad propia de la transición. Convertida en “pellada de yeso sobre granito”, como dijo Teófilo Gautier, no ha sido derogada, pero sí ha pasado a ser un elemento ornamental de nuestro ordenamiento jurídico. Desprovista de músculo, está tan agujereada en todos sus poros que ha dejado de ser Norma Fundamental u hoja de ruta y ha mutado a declaración vacua de la que sólo subsisten algunos preceptos moribundos.
Se empezó a joder cuando los empresarios empezaron a depender del favor político para desarrollar sus proyectos y cuando se vincularon a la percepción de subvenciones. Y cuando se elevaron a los altares acomodaticios a los sindicatos que se esfuerzan por ahogar las expectativas de los trabajadores.
Se empezó a joder cuando la clase política se transformó en casta profesionalizada, perpetuada en el machito inexpugnable cual muralla china.
Se empezó a joder cuando se identificó enseñanza obligatoria con aprobado general, cuando se permitió la creación de cincuenta y seis Universidades y veintiocho Institutos de Meteorología y Astrofísica.
Se empezó a joder con los sin perjuicios, con el cabe todo...
Pero aún se puede quebrar y desintegrar más...; todavía cabe joderla más. Escribió Lord Byron: “Apenas si se basta un siglo para formar un Estado. Una hora puede reducirlo a polvo”. ¿O no?
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Catedrático y Abogado
ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial
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