Barbera, Simón y Pedrosa vencieron
Hiroshi Aoyama, campeón de 250cc con triplete español en Cheste
domingo 08 de noviembre de 2009, 15:12h
El español Héctor Barberá (Aprilia) se adjudicó la victoria en el Gran Premio de la Comunidad Valenciana de 250 c.c., que se disputó hoy en el circuito de Cheste y en el que el japonés Hiroshi Aoyama se proclamó campeón del mundo por primera vez en su carrera deportiva.
El piloto japonés Hiroshi Aoyama (Honda) se proclamó campeón del mundo de la categoría de 250cc tras concluir séptimo en el Gran Premio de la Comunidad Valenciana, lo que le reportó los puntos necesarios para coronarse, en una carrera en la que salió vencedor el español Héctor Barberá (Aprilia), bien secundado en el podio de Cheste por Álvaro Bautista (Aprilia) y Raffaele de Rosa (Honda).
El nipón, una de las esperanzas de la marca del 'ala dorada' el próximo año en MotoGP, animó la conclusión del entorchado en el cuarto de litro al cometer un error en la novena vuelta, en la que una salida de pista en una de las frenadas fuertes del circuito Ricardo Tormo le relegó de la tercera a la undécima posición, lo que, unido al primer puesto provisional de su rival por el título, Marco Simoncelli (Gilera), dejó el título eventualmente a la distancia de un punto.
Sin embargo, el italiano también acusó los nervios y tras dominar la mayor parte de la prueba cayó a la grava en la vigésimo primera vuelta, algo que le perjudicó al privarle de su lucha por el campeonato, y que le despojó del subcampeonato, que finalmente recayó en Barberá, que de este modo se aupó a su mejor puesto desde que llegara a esta cilindrada.
El inicio de la prueba estuvo comandada desde el principio por los pilotos punteros de la categoría -descontando al convaleciente Alex Debón (Aprilia), que se ausentó tras la caída en la jornada cronometrada de ayer, en la que firmó la 'pole'-, en un primer tramo de carrera en el que se sucedieron vueltas rápidas y adelantamientos.
No obstante, el recto de Aoyama y la caída de Simoncelli dejaron el triunfo en manos del piloto local Héctor Barberá, que llegó con una distancia de cinco segundos sobre su más inmediato perseguidor, el talaverano Álvaro Bautista, que, pese a cometer varios errores, concluyó segundo y volvió al podio, algo que no alcanzaba desde San Marino.
No hubo que esperar demasiado para que se produjese la primera sorpresa de la carrera de MotoGP, pues en la vuelta de calentamiento previa a la salida de la carrera y de manera completamente incomprensible, quien había sido el dominador de todo el fin de semana, el australiano Casey Stoner (Ducati Desmosedici), se fue por los suelos.
Muy probablemente como consecuencia de tener los neumáticos demasiado fríos la moto de Stoner perdió adherencia y provocó la caída del piloto, que se dio cuenta rápidamente de que no podría continuar y tras dar la espalda a su Ducati se encaminó hacia sus boxes sin opción de regresar a la pista.
No es habitual un error de semejante magnitud y menos en un piloto que ha sido campeón del mundo de MotoGP y que este fin de semana había controlado con mano de hierro absolutamente todos los entrenamientos, pero de esta manera tan increíble dejó el camino expedito a sus rivales y, en particular, a Jorge Lorenzo hacia el subcampeonato del mundo.
Y cuando todo apuntaba a que en Cheste se vería un recital de Casey Stoner, lo único que cambió fue el nombre del protagonista, pues el español Daniel Pedrosa, gran especialista en las salidas, aprovechó ese momento y literalmente sentenció la carrera.
Pedrosa salió bien, como en él es habitual, y se marchó rápido de todos sus rivales, entre los que destacó la buena salida de Toni Elías, que colocó su Honda RC 212 V en la segunda plaza, aunque esa posición le duró muy poco al verse superado a partir del tercer giro primero por Jorge Lorenzo (Yamaha YZR M 1) y poco después por el flamante campeón del mundo, el italiano Valentino Rossi.
Por último, el español Julián Simón (Aprilia) cerró la temporada 2009 con un brillante triunfo por delante de su compañero de equipo, el británico Bradley Smith (Aprilia). Simón acosó a su rival durante buena parte de la prueba, pero un error de Smith en el vigésimo primer giro le abrió la puerta de la victoria a Simón, que así ha encadenado tres victorias consecutivas en un espectacular final de la temporada en la que se ha proclamado campeón del mundo.