Olimpiada y desarrollo: una oportunidad para Rio de Janeiro
domingo 08 de noviembre de 2009, 16:38h
En las últimas semanas la ciudad de Rio de Janeiro ha sido el centro de las noticias latinoamericanas por dos motivos diametralmente opuesto, uno por la felicidad de ser elegida ciudad olímpica 2016, y otra, por la violencia urbana que azota a la ciudad desde hace más de dos décadas y que, en las últimas semanas ha ganado tintes de una autentica guerra urbana. El derribo del helicóptero de la policía solo puso de manifiesto ese infierno urbano que vive la “ciudad maravillosa” y que la mantiene en una noche oscura, en una autentica edad media.
¿Cómo explicarlo? Es muy fácil; la novela negra de la violencia urbana en las grandes ciudades latinoamericanas es parecida: desdén de las políticas públicas, falta de inversión en infraestructura urbana, en educación, en sanidad y en vivienda. Todo ello ha permitido que grupos de criminales organizados alrededor del narcotráfico ocupen el espacio que debería haber sido ocupado por el Estado, implementando su propia regla de convivencia y de castigo. La película brasileña “Ciudad de Dios”, cuenta muy bien todo el proceso de transformación de un barrio pobre de Rio de Janeiro en una “favela” controlada por el crimen organizado. En los últimos años, además, estos criminales han empezado a amenazar la estabilidad del Estado de derecho en las instituciones políticas de Rio de Janeiro e de otros Estados brasileños con fuerte presencia del narcotráfico; incluso hay indicios de conexión con narcoterroristas latinoamericanos. Este es, sin duda, la mayor amenaza que ahora mismo enfrenta la sociedad brasileña, sobre todo después del éxito macroeconómico con distribución de renta de los últimos 5 años, porque amenazan la vertebración de una sociedad democrática.
En este contexto, la Olimpiada de 2016 es una gran oportunidad para renovar la “ciudad maravillosa”, devolverle su alegría y su encanto, que le ha transformado en sinónimo de paraíso en todo el mundo. Es posible!! La historia de los juegos olímpicos está llena de ejemplos de ciudades o de partes de las ciudades que han sido recuperadas para sus habitantes. Los casos más sonados son los de Barcelona y Seúl; también se comenta que parte de la victoria de Londres como ciudad olímpica 2012 está relacionada con el legado de desarrollo social que los juegos pueden generar en una zona deprimida y pobre de la ciudad. Esto es lo que significa Rio 2016, una oportunidad única para los cariocas. Para recuperar el Rio de Janeiro. El proyecto prevé modernización de infraestructuras en toda la ciudad; inversiones de miles de millones de dólares.
Barcelona, está siendo considerada el ejemplo a seguir. Sin embargo, el problema de la violencia urbana con conexiones con narcoterroristas, seguramente demanda mucho más medidas e inversiones que las orientadas a la organización de unos juegos olímpicos. El riesgo, por otro lado, es reproducir México 1968, aunque fueron unos juegos bien organizados, no serán recordados por los efectos desarrollistas sobre la ciudad; tampoco por haber transformado la dinámica futura de la misma. Rio 2016 debería ser tomado como el inicio de un camino, largo y costoso, que debe perseguir los ciudadanos cariocas para recuperar la ciudad maravillosa, para ellos y para el mundo.