Esta nueva grabación del gran tenor español nació, según sus propias palabras, del enorme
respeto y veneración que siempre sintió hacia el Papa polaco, a quien considera, sin ninguna duda, el ser humano más grande que ha conocido, intensamente preocupado por los niños y por los más necesitados. Y la calidad humana de esta
gran figura del siglo XX queda muy bien plasmada, precisamente, en los poemas que escribió con una enorme profundidad y que hablan no sólo del amor a Dios o a la madre, sino también de la libertad, de la música, de la melodía y de la armonía.
Ha contado
Plácido Domingo que la idea de convertir en canciones algunas de las
poesías de Juan Pablo II surgió después de participar en un concierto celebrado en la ciudad italiana de Ancona que incluía una obra de carácter épico del compositor Marco Tutino, que ponía música a uno de los poemas del Papa. Días después, durante una audiencia en el Vaticano en la que el Santo Padre les agradeció su participación en el encuentro de Ancona, el tenor pidió tener la ocasión de ver más de sus poemas y el Papa se mostró encantado. A partir de ese momento y con la ayuda de su hijo Plácido, se fue construyendo un proyecto que quería llegar
a todo el mundo, y no sólo a los católicos. Porque, según ha afirmado el tenor, haciendo gala de ese inteligente sentido del humor que siempre le acompaña: “los creyentes deberían rezar y dar gracias todos los días, y los que no lo sean, deberían hacerlo también, por si acaso”.

Porque para nuestro tenor más internacional, del Papa Wojtyla emanaba una
fuerza espiritual que llegaba a lo social y a lo político, con una vida siempre muy intensa en la que llegó a ser actor y, por supuesto, escritor de gran sentimiento como lo demuestran los versos que “Amore infinito” trata ahora de hacer más conocidos para el gran público y que, en la voz de Plácido Domingo, tienen, sin duda, a su mejor embajador. Junto a él, otros conocidos artistas que han querido colaborar participando en los duetos que incluye el disco como Andrea Bocelli, Josh Groban, la mezzosoprano galesa Katherine Jenkins y Vanessa Williams.