batirá el record de taquilla en Navidad
2012: así será el final del mundo dentro de tan sólo tres años
sábado 14 de noviembre de 2009, 20:57h
Así ocurrió con Independence Day, Godzilla o El día de mañana, los otros títulos de la filmografía de Emmerich dedicados a recrear el final de nuestros días. Para 2012, el primer filme cien por cien digital del director alemán y cuyos espectaculares efectos especiales son lo mejor de toda la cinta, se ha tomado prestada una tesis muy conocida y valorada por aquellos que ven muy cerca el fin del mundo que hoy conocemos. Hace dos milenios, los mayas, inventores del calendario más preciso de la América precolombina, predijeron que el mundo se acabaría el próximo 21 de diciembre de 2012, cuando el cuarto sol llegara a su fin. Y, aunque nadie sepa realmente qué significa eso del cuarto sol, la fecha ha calado bastante hondo en la psique colectiva ayudada por José Argüelles, historiador de Chicago, que ha mezclado sus conocimientos mayas con conceptos new age para predicar desde hace años que la Tierra está entrando en una nueva fase vibratoria que transformará nuestra civilización para 2012.
En la película, que seguro que batirá record de taquilla durante las próximas navidades, el aviso de lo que va a suceder llega casi tres años antes desde la India. Y parece estar tan claro, que el presidente de los Estados Unidos, junto con los demás lideres mundiales, empieza a organizarse para lo que se avecina, con una especie de nueva versión del Arca de Noé y poniendo sobre la mesa la pregunta de qué y quién merece ser salvado. Pero que nadie piense por esto que Emmerich se detiene demasiado en cuestiones filosóficas que insten a reflexionar acerca de lo que es realmente indispensable en la vida o acerca de los fundamentos de lo que significa ser humano. Lo importante en 2012 es ver más que pensar y el guión sólo pasa de puntillas sobre alguna de esas cuestiones. A lo que invitan sus casi tres horas de metraje es a dejarse sorprender por el puro entretenimiento visual siguiendo a los protagonistas en su frenética carrera contra reloj por alcanzar las naves que salvarán del desastre a “los elegidos” y a quedarse con la boca abierta viendo cómo caen los símbolos arquitectónicos de nuestra civilización.
John Cusack se mete en un papel de héroe muy alejado de sus personajes habituales y es el protagonista de esta cinta típicamente de aventuras. Encarna a un escritor frustrado, eventual conductor de limusinas, que junto a sus hijos, su ex mujer y el nuevo novio de ésta, constituyen el eje de la acción, plantando cara nada menos que a las fuerzas de la naturaleza: terremotos de escala 10.5, gigantescos volcanes en erupción, tsunamis inimaginables, etc. Junto al celebre actor, el reparto incluye a Danny Glover en el papel del último presidente de Estados Unidos, a Thandie Newton, a Oliver Platt y a Woody Harrelson, que se mete en la piel del clásico loco visionario a quien nadie cree, pero que en esta ocasión resulta que tiene razón en sus predicciones catastrofistas. Rodada en Vancouver y Los Ángeles con un presupuesto de 175 millones de euros, seguro que no tendrá problemas para meter al público en las salas de cine, que más que nunca en tiempos de crisis, se siente atraído por los mensajes del fin del mundo. Ya saben, cuando los bolsillos se vacían peligrosamente hay que volver a apelar a otros valores mucho más sentimentales.