trascendental encuentro de tres días entre las dos grandes potencias
Obama comienza su viaje a China defendiendo los derechos humanos
lunes 16 de noviembre de 2009, 16:23h
El presidente norteamericano, Barack Obama, ha iniciado su visita de tres días a China señalando en un encuentro ante un grupo de universitarios que "los derechos humanos son universales y que su respeto son el principal camino para fortalecer la democracia" y se mostró contrario a la censura informativa que sufre el país asiático. Asimismo, Obama resaltó las buenas relaciones que mantienen ambas potencias tras años de tensiones y que espera llegar a importantes acuerdos con su homólogo chino, Hu Jintao, en la reunión que mantendrán este martes.
El presidente norteamericano, Barack Obama, ha aterrizado este lunes en la etapa más delicada de su gira asiática: China. Poco después de cumplir un año en el cargo, Obama ha llegado a la República Popular con el objetivo de medir fuerzas y acercar posturas con el gigante económico y, de paso, defender los intereses comerciales estadounidenses frente a un rival en auge. Se prevé que las conversaciones entre Obama y el primer ministro asiático, Hu Jintao, giren, sobretodo, a las importaciones estadounidenses que ascienden a miles de millones de dólares en productos chinos.
Los analistas creen que ambas potencias están condenadas a entenderse en los próximos años ya que la gran mayoría de las exportaciones chinas tienen Estados Unidos como destino, mientras que Pekín ha adquirido una inmensa cantidad de deuda pública estadounidense que asciende a más de 700.000 millones de dólares.
Desde un primer momento, se ha considerado esta visita oficial como un punto clave en las relaciones entre ambas potencias ya que el creciente peso de China en el escenario internacional se hace cada vez más evidente. En este sentido, Obama cree que "a menos que China y EEUU estén de acuerdo, se podrán resolver muy pocos problemas internacionales", en clara referencia a la Cumbre contra el cambio climático de Copenhague, el próximo mes de diciembre.
Obama se reunió nada más aterrizar en Shanghai con 300 universitarios chinos seleccionados por las autoridades locales en el Museo de Ciencia y Tecnología de Shanghai, detalle intencionado del régimen comunista con el objetivo de reflejar la nueva China moderna, decidida y preparada para afrontar los retos del gigante asiático.
En contra de la censura
A lo largo del encuentro, el presidente de EEUU se sometió a una intensa sesión de preguntas y respuestas por parte de los estudiantes donde no se esquivaron temas tan delicados como Taiwán, los derechos humanos, la censura en Internet, la cooperación bilateral entre ambas potencias, Afganistán o los nuevos retos económicos.
El Nobel de la Paz señaló que EEUU tiene "mucho que aprender de los chinos" y que "ambos países están destinados al entendimiento y la cooperación" después de 30 años llenos de dificultades y desacuerdos. "China es un país majestuoso y no veo ninguna razón para que no exista una estrecha colaboración entre nosotros" añadió Obama.
El momento más crítico para el presidente Obama se produjo cuando tuvo que hacer frente a las preguntas sobre el respeto de los derechos humanos en el país asiático. El presidente estadounidense, haciendo gala de su ya famosa diplomacia, lidió con el compromiso señalando que "no buscamos imponer ninguna forma de Gobierno a ningún país. Pero no creemos que nuestros valores sean sólo de nuestro país. La libertad de expresión, de religión, de acceso a la información y de la participación política son, creemos, derechos universales. Deberían aplicarse a todos los pueblos, incluidas las minorías étnicas y religiosas, sea en EEUU, en China o en cualquier otro país".
Obama indicó que "la información incluyendo el uso de Internet, es muy importante ya que fortalece la democracia. En mi caso, me obliga a escuchar otras voces críticas que no quiero oír, me fuerza a analizar lo que hago en el día a día y si es realmente lo mejor para los ciudadanos de los Estados Unidos".
China cuenta con el mayor número de usuarios de Internet del mundo, pese a lo cual su Gobierno controla extensamente la red, supervisa el contenido de los portales a los que se tiene acceso en su territorio o bloquea aquellas páginas que le parecen inconvenientes. El ejemplo más reciente fue el bloqueo a la red social ‘Twitter’ tras las revueltas populares en la provincia de Xinjyiang, en el noroeste del país, por parte de la minoría uigur.
En su discurso en Shanghai, el presidente norteamericano resaltó el esfuerzo "sin precedentes en la historia de la humanidad" de las autoridades chinas en terminar con la pobreza de sus ciudadanos.
China es uno de los países en el punto de mira de las organizaciones pro derechos humanos que denuncian la falta de garantías informativas, judiciales y policiales por parte del régimen comunista. Además, estas organizaciones acusan a Pekín de apoyar a gobiernos poco respetuosos en materia de derechos humanos, como Venezuela o Myanmar, con el único objetivo de acceder a materias primas más baratas.
Lucha de poder mediático
Un claro síntoma de la relevancia que le otorgan ambos países a la visita de Obama es la batalla paralela que siguen sendas administraciones por vender la mejor imagen posible. En esta pelea, la Casa Blanca pretendía que el encuentro con los estudiantes se retransmitiera a todo el país y que asistieran un millar de estudiantes sin guión previo pero, finalmente, sólo se emitió por la televisión local, se restringió la presencia a 300 universitarios y los medios de comunicación nacionales le han dedicado muy poca cobertura a la reunión.
No han tardado en aparecer críticas al encuentro entre el recién nombrado Premio Nobel de la Paz y los universitarios chinos ante las sospechas de que las preguntas estaban preparadas y habían sido filtradas por las autoridades chinas. A pesar de ello, Barack Obama, sabedor de la importancia de causar buena imagen entre el pueblo chino, se mostró muy cercano a la audiencia saludando en el dialecto regional e, incluso, llegó a lamentar no poder quedarse más tiempo en Shanghai para poder ver un partido del equipo local de baloncesto.
El encuentro le ha servido a Obama de aperitivo para sus conversaciones con las autoridades chinas. En la noche del domingo, tras su llegada a la capital china, mantuvo una reunión preliminar con el presidente chino, Hu Jintao, antes del encuentro bilateral en toda regla del martes cuando ambos mandatarios traten temas como los acuerdos comerciales, los programas nucleares de Irán y Corea del Norte y el cambio climático. El presidente norteamericano también tiene previsto visitar la Gran Muralla y el Palacio de Verano.
La visita de Obama a China refleja la importancia que está cobrando el país asiático en el escenario internacional. Pekín lidera una de las mayores economías mundiales, tiene un lugar permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, desde donde ejerce, cada vez más, un papel mediador en los conflictos internacionales, y la dependencia comercial mundial en industrias como la textil o la manufacturera es cada día más patente.
China es la penúltima etapa en la gira asiática del presidente Obama después de haber visitado la semana pasada Japón y Singapur, donde se reunió con los representantes de la ASEAN y el presidente ruso, Dimitri Medvedev. El presidente norteamericano, después de hacer escala de tres días en Shanghai y la capital, Pekín, cerrará su viaje oficial el próximo miércoles en Corea del Sur.