Luis Fernández: un gran profesional
miércoles 18 de noviembre de 2009, 13:41h
Siempre en la vida me han merecido un enorme respeto las personas con criterio, que practican la sensatez, la coherencia y la moderación en un país excesivamente seducido por los extremos, especialmente cuando desempeñan puestos de responsabilidad para la vida pública de los ciudadanos.
No me cabe la menor duda que dirigir la Corporación de Radiotelevisión Española es un puesto complicado, en el que hay que soportar muchas presiones y en el que, en última instancia, se pone en juego el desarrollo y concreción de uno de los derechos más importantes para los ciudadanos en democracia: el derecho a la información (art. 20.1.d) Constitución Española). Luis Fernández ha sido el primer director fruto del consenso político y nombrado por el Parlamento, que ha logrado, algo nada sencillo, llevar a la RTVE por la senda de unos altos grados de objetividad, neutralidad y profesionalidad que le honran a él y a su equipo.
Creo que es de justicia en la vida reconocer el trabajo bien hecho y tener una perspectiva global del mismo. Al igual que en estas mismas páginas hace algunos meses yo mismo he ejercido la crítica sobre alguna actuación puntual informativa electoral en nuestro medio de comunicación público por excelencia, no pierdo la visión panorámica de tres años de trabajo que han dado a la televisión pública las mayores cotas de pluralidad, rigor y profesionalidad conocidos en TVE.
Se nos va un gran profesional, y si en su día ejercimos la crítica constructiva, hoy muy gustosamente, pues es de justicia, felicitamos una labor que se ve marcada especialmente por la coherencia con uno mismo respecto de la concepción de lo que es el servicio público de RTVE que, como todos sabemos, tras la aprobación meses atrás del nuevo modelo de financiación, donde desaparece la publicidad, va a tener un futuro verdaderamente complicado, y ahí perdemos todos. En un país donde nadie dimite, nadie deja la silla conquistada o el puesto recibido, creo que es muy destacable que todavía queden profesionales que actúen desde la coherencia y el respeto a la concepción de lo público que, realmente, no pasa por los mejores momentos en nuestra actual vida pública.
No me resta más que desear que cunda el ejemplo, que las instituciones, en muy importante medida, tienen el estilo de las personas que las dirigen y en España estamos necesitados de personas que en un momento dado, sepan plantarse y mandar mensajes claros -de conformidad o disconformidad- cuando lo que está en juego merece la pena. Estimo que en este sentido, Luis Fernández ha realizado un último, por el momento, buen servicio a la institución que con tanta profesionalidad y rigor ha dirigido en estos tres años.
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Catedrático de Derecho de la URJC
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