Iberoamérica: nada “transparente”
jueves 19 de noviembre de 2009, 02:36h
La ONG Transparencia Internacional (TI) dio a conocer su “Índice de percepción de la corrupción”, en donde como cada año, desvela el rendimiento de 180 países del mundo en materia de gobernación, y como era de esperarse los países en zonas de conflicto como en África y Asia, no iba a destacar por la “transparencia” de sus gobiernos.
Sin embargo, América Latina, la eterna promesa económica, volvió a ostentar notas bajas en el informe de TI. Sólo dos países de los 21 que conforman la región, obtuvieron un resultado aceptable. Uruguay y Chile son los más limpios de la región, alcanzando un nada reprochable 6.7 puntos, una valoración que se sitúa por encima del 6.1 de España, en una escala del 1 al 10, en donde el menor puntaje se traduce en mayor corrupción, como le ocurrió a Haití y Venezuela, que recibieron un vergonzoso 1.8 y 1.9, situándose como los más corruptos del continente, muy seguido de Paraguay y Ecuador.
Pero la decepción llegó de la mano de las economías más fuertes de Cono Sur: Brasil y Colombia, a causa de la impunidad y escándalos políticos de los que han sido objetos ambos países en el último año. El 3.7 asignado por la ONG a los Gobiernos de Álvaro Uribe y Luiz Inacio Lula da Silva, son un reflejo de que no “todo es oro lo que reluce”. México y Argentina, las otras puntas de lanza de Latinoamérica, observan como su influencia se desinfla por el crimen organizado y la conspiración política.
Es lamentable constatar, una vez más, que Iberoamérica vuelve a mostrarse como un espejismo de expectativas de “lo que puede llegar a ser”, para quedarse a medio camino. La desidia, los intereses particulares, la impunidad y la codicia, se disfrazan de ideologías para hacer de las suyas en una de las regiones más ricas y privilegiadas en recursos naturales del mundo.
Chile y Uruguay, sin la mitad de las riquezas que posee Venezuela o Brasil, dieron la cara por América Latina, demostrando que el progreso va presidido por el respeto y la integridad de las instituciones del Estado. Dos países de un grupo de 21 que sin proponérselo han demostrado en un simple estudio, lo turbia que es la gobernación en un vasto territorio en donde lo que más abundan son las oportunidades de desarrollo.