reseña
Simone Van der Vlugt: El encuentro
domingo 22 de noviembre de 2009, 10:02h
Simone Van der Vlugt: El encuentro. Traducción de Conchita Alegre Gil. Seix Barral. Barcelona, 2009. 416 páginas. 18,50 €
El encuentro, novela de la escritora holandesa Simone Van der Vlught –con la que abandonaría, en 2004, el relato corto–, nos deleita con un estilo narrativo vivaz y fluido, y una trama agradable de leer. No es de extrañar el éxito obtenido en su país, dada la pertinencia de los temas que trata: la adolescencia, el olvido inconsciente de situaciones traumáticas, pero, sobre todo, el acoso emocional, el cual describe sin regodearse en la lástima hacia la víctima ni en la descripción de la crueldad del agresor.
Este thriller disfrazado de novela rosa, bien podría haberse titulado “la liberación”, ya que narra el proceso de dejar atrás la adolescencia y sus tormentos para acceder a la madurez. Según su autora, esto implica una elección: de qué se quiere ser en la vida, qué amigos serán nuestros compañeros y, finalmente, cuáles nuestros valores fundamentales. Decisiones que sin duda nos marcan para toda la vida. En este caso, al proceso natural y predecible de la madurez, se le añade la búsqueda de una persona desaparecida.
Para Sabine, la protagonista, el pasado se vuelve presente con la convocatoria de un encuentro de antiguos alumnos. Éste hace aflorar el recuerdo de Isabel, amiga y fundamental inductora del acoso sufrido en la juventud, que desapareció misteriosamente y cuyo paradero se dispone a rastrear entre todos los personajes de ese pasado. Los recuerdos sepultados en el inconsciente van emergiendo así paralelos a las situaciones del presente.
La autora, quizás por experiencia personal, relata los tortuosos caminos de la mente, que siguen al olvido de una experiencia desagradable, abriéndose paso con fuerza desde el inconsciente; y poniendo al descubierto el miedo actual de la protagonista hacia los otros y hacia sí misma, revitalizando los sentimientos típicos de la adolescencia de inseguridad y minusvaloración, así como la comparación y la envidia, o el rechazo.
Por Coro Sadornil