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serán la cara visible de la Unión Europea los próximos dos años y medio

Van Rompuy y Ashton: dos 'obreros' de perfil bajo al frente de la UE

jueves 19 de noviembre de 2009, 21:39h
Tras una hora escasa de reunión, los 27 han decidido dar la presidencia permanente de la Unión Europea al primer ministro belga, Herman Van Rompuy, mientras que la británica Catherine Ashton será la nueva titular de Asuntos Exteriores de la UE. El presidenmte del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha declarado que las elecciones han sido fruto "de la voluntad europeísta de los miembros" y se ha congratulado de la elección de una mujer para la cartera de Exteriores de la UE.
Las previsiones que auguraban unas votaciones maratonianas a lo largo de la noche de hoy para elegir al presidente del Consejo Europeo y al Alto Representante de Asuntos Exteriores de la UE han resultado ser erróneas. La amenaza de la delegación sueca, que ostenta la presidencia de turno, de no salir hasta que no se llegara a un acuerdo, al final no se ha materializado.

Tras una hora escasa de reunión saltaba la noticia: los 27 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han elegido al belga Herman Van Rompuy y a la británica Catherine Ashton como las dos cabezas visibles del proyecto comunitario. Con esta decisión, la UE decide optar por la opción del consenso para evitar dañar su imagen tras días de intensas negociaciones y quinielas acerca de los posibles candidatos para ambos puestos.

Mientras Van Rompuy, probablemente el candidato que menos publicidad se había dado a sí mismo, era la candidatura respaldada por franceses y alemanes y la más previsible desde hace días, Catherine Ashton, hasta hoy comisaria de Comercio Exterior británica y gran sorpresa de última hora, era la propuesta de Londres tras desestimar la candidatura de Tony Blair.

Probablemente, la conveniencia de poner al primer ministro belga y a la comisaria británica al frente de la UE tarde un poco en constatarse, ya que al ser dos puestos nuevos creados tras la aprobación y ratificación, no sin muchos problemas, del polémico Tratado de Lisboa, el papel que desempeñen Van Rompuy y Ashton depende, en buena medida, de lo ambiciosos que sean y del margen de maniobra que los estados miembros les concedan para desempeñar su comprometida labor ya que ambos cargos aún están por definir completamente.

Tanto Van Rompuy como Ashton son dos perfectos conocedores de los entresijos de Bruselas. Su experiencia política como primer ministro y como comisaria, y el hecho de que ambos sean dos figuras de perfil más bien bajo y poco carismático hace que los 27 no se sientan amenazados ante su labor. Este era uno de los grandes quebraderos de cabeza a la hora de elegir un presidente permanente y un nuevo 'ministro' de Asuntos Exteriores comunitario.

A lo largo de estas últimas semanas existía una tendencia que abogaba por fortalecer el papel de la presidencia con un candidato de gran peso en la escena política (Tony Blair, José María Aznar o, incluso, Angela Merkel), con el fin de dar un paso al frente en la escena internacional. De manera paralela, había otro punto de vista más conservador que defendía otorgar el puesto a un personaje más bien neutro, que aunase el mayor número de apoyos posibles entre los países miembros y que no acaparase muchos focos ante los medios de comunicación.

El 'lobby' femenino tendrá representante

Con el nombramiento de Catherine Ashton como titular de la cartera de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, las voces que reclamaban un mayor peso femenino en las decisiones comunitarias han logrado su objetivo. Si bien es cierto que la socialista británica no estaba en las principales quinielas, entre las elegibles que se manejaban sí se perfilaban nombres como el de la ex presidenta letona, Vaira Vike-Freiberga, la irlandesa Mary Robinson o la conservadora griega Dora Bakoyannis.

La presión popular y las manifestaciones públicas y políticas para que una mujer ocupara uno de los dos puestos de importancia de la nueva UE ha sido clave para que los mandamases comunitarios decidieran elegir a Ashton como Alto Representante de la UE, un puesto clave en la política diplomática de la UE.

La elección de Catherine Ashton, Comisaria de Comercio de la UE desde octubre de 2008, ha sido una gran sorpresa puesto que no había aparecido en la lista de Gordon Brown para ocupar el puesto. El Primer Ministro británico intentó hasta última hora que fuera Tony Blair la opción socialista al puesto pero, si bien no se dice en público, el hecho de que Ashton sea mujer ha pesado mucho en su elección. La británica ha logrado desatascar el debate en torno a la presencia de una mujer en las altas esferas comunitarias y colma, al mismo tiempo, las aspiraciones del grupo socialista europeo.

Ashton manejará un enorme presupuesto de cerca de 50.000 millones de euros para los próximos cuatro años y gestionará un cuerpo diplomático conformado por más de 6.000 profesionales en torno al Servicio europeo de Acción Exterior.

España, sin presencia

Una vez más, parce que nuestro país ha quedado en un segundo plano a la hora de las grandes decisiones europeas. La sensación de que el 'pastel' se lo han repartido entre británicos, franceses y alemanes (estos últimos con el apoyo de belgas, holandeses y luxemburgueses), obviando las candidaturas españolas de Miguel Ángel Moratinos, Javier Solana o, incluso, José María Aznar o Felipe González, es más que palpable.

Si bien es cierto que España no había presentado una candidatura en firme para ninguno de los dos puestos, Zapatero esperaba que, ante la duda y la falta de un candidato de consenso entre los 27, Moratinos pudiera dar un paso al frente y presentarse como una opción fuerte. Pero la falta de iniciativa del titular de Asuntos Exteriores español, que declaró que no tenía intención de abandonar su puesto en el Ejecutivo nacional, unido al recelo que levantan en Bruselas sus relaciones con Cuba y Venezuela, además de sus desacertadas declaraciones sobre el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, le descartaron oficialmente para la carrera hacia la cartera de Exteriores de la Unión.

Por su parte, Javier Solana, cara visible de la UE en la política exterior de los últimos años no era una mala opción y llegaba a la ronda de votaciones con posibilidades, pero el acuerdo entre los pesos pesados para repartirse ambos puestos ha supuesto el fin a su papel como Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC).

De esta manera, la representación española al más alto nivel se restringe al papel de Joaquín Almunia como Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, puesto que ocupa desde 2004.
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