con beneficios políticos
Crisis entre Argel y El Cairo tras el partido de clasificación para el Mundial 2010
viernes 20 de noviembre de 2009, 12:39h
Argelia y Egipto se están embarrancando en una crisis diplomática con consecuencias imprevisibles. El Cairo llamó a consultas a su embajador en Argelia el jueves y posteriormente convocó al embajador argelino en Egipto al ministerio de Exteriores. El viernes por la mañana decenas de manifestantes cairotas acosaron la representación diplomática argelina en la capital y se enfrentaron a un masivo cordón policial con piedras y cócteles molotov, dejando como balance once policías heridos, quince vehículos destrozados y cuatro vitrinas de almacenes rotas.
La web estatal egipcia de noticias EGYNews afirmó que Egipto retiraba a su embajador por la violencia contra los egipcios tras el partido del miércoles atribuida a los aficionados argelinos. Las acusaciones se suceden por ambas partes. El Cairo insiste en que tras la victoria de Argelia en Jartum, los hinchas argelinos atacaron a los egipcios e hirieron a veintiuno de ellos. Las Autoridades sudanesas hablaron de cuatro heridos leves. La prensa egipcia infló los hechos y afirmó que hay un muerto y decenas de heridos entre los egipcios que se habían desplazado a la capital de Sudán para apoyar a su selección. Lo que provocó violentas manifestaciones antiargelinas en El Cairo con la quema de banderas de Argelia y pidiendo la expulsión del embajador. Argel ganó el encuentro 1-0 y obtuvo una plaza para el Mundial que se disputará en Sudáfrica el próximo año. Se trata de su primera participación en este torneo desde 1986.
Las Autoridades egipcias, incluso antes del partido en Sudán, se habían quejado cuando hinchas argelinos atacaron la filial en Argel del operador móvil Djezzy de la compañía Orascom Telecom, que tiene su sede en Egipto. Por parte argelina, las acusaciones y reproches fueron similares antes de que se realizase el encuentro definitivo en Jartum. Tras el ataque al autobús que conducía los jugadores desde el aeropuerto al hotel dos días antes del partido en El Cairo, las Autoridades argelinas reprocharon a sus homólogas egipcias la desprotección. El ministerio de Exteriores argelino habló de tres heridos leves, pero la prensa de Argel especuló con ataques vandálicos cercanos al linchamiento. Más tarde se dijo que hubo un muerto entre los hinchas argelinos, llegando incluso a colgar en Youtube su retrato, lo que fue desmentido formalmente por la diplomacia de Argel. La FIFA, el organismo mundial que rige el fútbol, ha abierto un procedimiento disciplinario contra la Federación egipcia, afirmando que tiene informes confirmados de la agresión que sufrieron los jugadores argelinos a su llegada a El Cairo.
Al embajador argelino en Egipto, Abdelkader Hadjar, el ministerio de Exteriores cairota le ha trasmitido “la extrema indignación de Egipto” por lo sucedido en Argel y en Jartum. “La protección de la presencia egipcia en Argelia es responsabilidad del gobierno argelino”, le ha dicho, añadiendo que el presidente Hosni Mubarak seguía el asunto personalmente.
Crisis artificial
Para el analista argelino Omar Benderra, esta crisis artificial favorece a los dos regímenes imperantes en Argelia y en Egipto. “Los pueblos argelino y egipcio no son enemigos y no lo serán nunca”, afirma, “porque sufren el mismo aplastamiento de sus libertades, su opresión cotidiana, la miseria y la desesperación, y el estado de sitio imperante desde hace años”. “Esta explosión se apagará, pero vendrá otra, ¿de qué naturaleza?”, se pregunta la periodista argelina Zehira Houfani, que evoca “una victoria con gusto amargo”.
Una docena de intelectuales argelinos, doctores y catedráticos de Universidad, han firmado por su parte una declaración intitulada “No al chovinismo. Llamamiento a la conciencia”, en el que recuerdan que los medios de comunicación egipcios combatieron junto a los argelinos frente a la colonización y apoyaron la guerra de independencia, y que también los soldados argelinos estuvieron en el frente egipcio en el Sinaí y en la defensa de Egipto en las guerras de 1967 y 1973 frente a Israel.
Lo que parece verosímil es que ninguno de los dos regímenes previó el escenario de las manifestaciones populares desencadenadas por el fútbol. Tan es así que, según ciertas fuentes, tanto en Argelia como en Egipto, fueron puestas en estado de alerta las fuerzas policiales y de seguridad. El presidente argelino Abdelaziz Buteflika envió a su hermano Said a Jartum con la misión de coordinar con las Autoridades sudanesas “lo imprevisible”.