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Gira del presidente

¿Ha perdido Obama el tiempo en Asia?

domingo 22 de noviembre de 2009, 10:38h
La reunión con su homólogo chino, Hu Jintao, era uno de los puntos más importantes de esta gira, ya que era su primera visita como presidente de Estados Unidos y entre ambos países las relaciones nunca han sido nada fáciles. El único acuerdo que lograron fue el de la creación de un centro para la investigación de energías no contaminantes. En lo demás, no hubo demasiados avances pero sí llegaron al convencimiento de que tienen que entenderse y resolver importantes cuestiones como la crisis económica, el cambio climático y la política nuclear, en la que han llegado a un pacto respecto a Corea del Norte pero continúan debatiendo la situación en Irán. No obstante, tienen previsto continuar su diálogo en los próximos meses, con objeto de avanzar para reunirse en febrero de 2010.

“Obama ha tanteando fórmulas novedosas pero, al final, está volviendo a la defensa de los Estados Unidos y en mi opinión lo está haciendo lo mejor que puede”, reconoce Javier Rupérez, Cónsul General de España en Chicago, en declaraciones a El Imparcial.

Esta primera gira no ha tenido mucha aceptación en la prensa estadounidense. El Financial Times afirmó, en su editorial, que Barack Obama había ido “demasiado lejos” en su reunión con Hu Jintao dando tanto prestigio a un gobierno con tan “pocas similitudes políticas”. Por su parte, el Washington Post criticó que su presidente diera la bienvenida a la primera línea de la economía mundial a un a país cuyo sistema financiero es “completamente opuesto” al estadounidense. Asimismo, el New York Times reprochó a Obama los pocos resultados logrados en Asia. También, en algunos medios europeos se calificó la nueva cooperación chino-estadounidense como un “matrimonio de conveniencia”. Además, varios analistas acusaron a su mandatario de “haberse agachado demasiado y olvidar los intereses de su país”. No obstante, pese a las críticas, la Casa Blanca ha ratificado el importante papel de su presidente de puertas adentro en las relaciones asiáticas.

“Con el tiempo ha quedado demostrado que Obama es un presidente que tiene sus virtudes y dificultades y no hace todo con una varita mágica”, asegura Rupérez.

Y es que con tan sólo un año de mandato, todavía es pronto para hacer una comparación exacta entre Obama y Bush. Pero lo cierto es que, por el momento, la política de Obama en Asia no ha superado a la de sus predecesores. El propio mandatario estadounidense ha reconocido que esta gira ha sido “una mera presentación” de lo que va a suceder en los próximos años. En el futuro, como forma de comparación, estarán en la mente de todos los americanos las relaciones que en su día Bush mantuvo con varios países asiáticos, ya que logró retomar las relaciones con Filipinas después de una década llena de complicaciones. También consiguió importantes apoyos de países como Tailandia y Australia y una relación educada con Japón y China. En este último caso, los comienzos no fueron nada positivos pero poco a poco fueron mejorando y entrando en una línea de cooperación.

Tampoco quedará en el olvido cómo Bill Clinton enfocó sus relaciones con China de una forma pragmática y cómo exigió a Corea del Norte desmantelar su programa nuclear, lo que posteriormente permitió a ambos países llegar a un pacto para la reestructuración del programa nuclear norcoreano. También, se recordará, en el inicio de su mandato, el acuerdo logrado con los nipones para llevar a cabo un plan de equilibrio del comercio.

Durante la primera parada de Obama en Asia, en Japón, cuyo presidente, Yukio Hatoyama, ha sido apodado “el Oama de Asia”, ambos mandatarios presentaron sus propuestas y no pusieron demasiados inconvenientes ni tampoco mostraron un entendimiento rotundo. Uno de los asuntos de mayor interés era el de la base Okinawa, proyecto que Hatoyama paralizó cuando accedió al poder y que continúa sin resolverse. La decisión final ha sido aplazada para 2010, algo por lo que el mandatario japonés ha recibido críticas de la mayor parte de los analistas, que le acusan de querer siempre “contentar a todos”.

Fiel a su estilo, en esta gira no faltó la búsqueda de la innovación por parte de Barack Obama. El dirigente se convirtió en el primer presidente de la historia de los Estados Unidos de América en participar en la Cumbre de APEC y también fue el primero en sentarse con el general Thein Seim de Birmania, a quien pidió que las elecciones de 2010 se desarrollen “con libertad, de forma justa, integradora y transparente”. Asimismo, pidió la liberación de la líder opositora birmana Aung San Suu Kyi, que también fue galardonada en su día con el Premio Nobel de la Paz. Además, tampoco tuvo ningún reparo en avisar a Irán y a Corea del Norte de “posibles consecuencias”, dada la política nuclear que están llevando a cabo.

En definitiva, Barack Obama cerró el pasado jueves una gira de nueve días por Asia en la que ha tomado un primer contacto de lo que van a ser sus relaciones con el continente asiático. Durante estos días, apenas ha logrado obtener grandes avances, lo que ha provocado la crítica de analistas estadounidenses que consideran que “lo que ha hecho en Asia, lo podría haber realizado perfectamente desde su despacho de Washington”.
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