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Niño gordo, niño flaco ¡Un respeto!

Manuel Cobo del Rosal
martes 24 de noviembre de 2009, 22:18h
Me llegan noticias, incluso imágenes en televisión, de un pequeño adolescente que está gordo, aunque últimamente había perdido cerca de 30 kilos de peso. Lo sorprendente no es que esté gordo, como podría estar flaco; lo preocupante, al menos para mi sensibilidad, es que el gobierno de una Comunidad Autónoma y el Fiscal de “menores” hayan intervenido de forma muy decidida, para quitarle a sus legítimos padres la tutela, custodia y hasta la mismísima tenencia del pequeño adolescente al que adoran, la natural e inmediata respuesta ha sido colocar en situación ignorada a su vástago y digo natural porque yo hubiese hecho lo mismo.

En una bizarra actuación la Fiscalía de menores de la Comunidad de Galicia, “se hecha para adelante” y va a por el niño, por supuesto con la oposición y abierta contradicción de sus padres, exigiendo la entrega del menor a los organismos administrativos que, según cree, deben tenerlo, tutelarlo y adelgazarlo porque, la verdad sea dicha el niño estaba o está bastante gordito, aunque no abandonado ni menos desatendido, por sus progenitores.

Así por las buenas, el representante de la Ley quiere quitarles el niño para que lo cuiden y adelgacen unos probos funcionarios, supongo que de esa administración autonómica. Me parece todo ello una exorbitante exageración. Si los Fiscales, siquiera sea de menores, se van a dedicar ahora a abrir frentes y tener batallas con la ciudadanía, sea cual fuere, con sinuosas interpretaciones de la Ley y de los reglamentos, estamos apañados. Creo que hubiera sido más sensato que esa Fiscalía o esos funcionarios que tengan como función la protección de los menores hubieran tratado con los padres del pequeño, les hubiesen ayudado y buscado medios, y con toda gratuidad pues parece que son personas muy modestas y hubiesen hablado con un pediatra nutricionista para que le pusiera una dieta y se les ayudara económicamente a poder mantenerla, no hay que olvidar, que, con toda seguridad, el niño se alimenta fundamentalmente de hidratos de carbono, féculas y azúcares, lo que es mucho más barato, que una dieta rica en proteínas ya sean vegetales o animales que, seguramente, le harían perder, con toda rapidez, los kilos que parece ser le sobran al pequeño.

Un estudio del menor llevado por sus padres al pediatra nutricionista no tendría que ser traumático, como lo es la separación familiar, y esto es lo grave, ni para el niño, ni tampoco para su familia y es más inteligente, por no decir más democrático y respetuoso con los derechos del niño y de sus padres.

Antes, desde luego que la intervención de una autoridad pública, como es el representante del Ministerio Fiscal, con todo el aparato coactivo del Estado (políticos, jueces) para desposeer a sus legítimos y legales padres de la guarda y custodia del pequeño. A los menores se les debe proteger, desde luego, de acuerdo con la Ley de los brutales comportamientos que existen en contra de ellos en nuestra sociedad española actual. Que los hay y muchos y castigar dichas conductas con unas penas más elevadas y con su riguroso cumplimiento. No es una exageración decir que el abuso, agresiones sexuales, asesinatos de niños menores de edad está al orden del día. Lo que sucede es que tomamos conciencia solamente con los casos de gran trascendencia mediática, como es el miserable suceso, todavía no aclarado, ocurrido en Sevilla con la chica Marta del Castillo, que ha puesto de manifiesto la torpeza y cruel inutilidad de nuestra administración de justicia acompañada en éste caso de un claro, sin titubeo alguno, fracaso policial.

A esas cosas es hacia donde debe volcarse, con todo celo, tenacidad e inteligencia la protección que le debe dispensar obligadamente la Fiscalía de menores. Porque en los medios de comunicación, que se sepa, no ha salido ninguna decisión relevante o significativa o incluso podría ser hasta espectacular de la Fiscalía de menores de Sevilla. Pero, vamos a dejarlo ahí, no sin antes hacerme una pregunta ¿Y si el niño de Galicia hubiese estado flaco?¿Qué hace el Ministerio Fiscal por los pobres y esqueléticos niños flacos, que son bastantes más que los gorditos en España, concretamente en Galicia? Convendría saberlo.

Los flacos, los muy flacos, también necesitan una ayuda decidida a sus padres para que superen su estado de desnutrición, frecuente por lo demás con la miserable crisis provocada en ésta sociedad capitalista y bancaria. Pero, una ayuda a los padres. No ordenar que al niño flaco lo ingresen en un centro y lo pongan en manos de funcionarios que lo harten de féculas y de hidratos de carbono, para ponerlo gordo en contra de la voluntad de sus progenitores. No, eso no. ¡Un respeto!


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