El vicepresidente de la Comisión de Defensa en el Congreso ya no se cree nada de lo que cuente Carme Chacó. Le ha demostrado que durante la crisis del ‘Alakrana’ “nos ha engañado a todos”. Con una fuerza arrolladora, el diputado se niega en rotundo a que el Gobierno responsabilice a las Fuerzas Armadas por sus errores. La honra de nuestra Armada no queda en entredicho por cumpla de la falta de valentía del Gobierno. Así piensa Arsenio Fernández de Mesa. Por Blanca de Ugarte
¿Cómo valora usted la comparecencia de la vicepresidenta del Gobierno para informar sobre la gestión del caso “Alakrana”?Lo único que ha hecho la vicepresidenta es relatar lo que ha ido pasando día a día con el secuestro. No ha contado nada de lo que realmente interesa. No ha detallado los motivos por los que el “Alakrana” ha sido liberado. Pero, por lo poco que sabemos, está claro que la liberación no se ha conseguido por la gestión de la vicepresidenta, ni por las acciones diplomáticas de Moratinos, ni por la intervención las Fuerzas Armadas. Queda mucho por explicar.
¿Ha hecho realmente autocrítica el Gobierno tal y como asegura De la Vega?
No sé donde está la
autocrítica porque el Gobierno ha presentado un estado idílico de 47 días de magníficas intervenciones.
Desde el 3 de octubre, el “Alakrana” permaneció fondeado a milla y media de la costa, por lo que se supone que la Armada ha tenido tiempo más que suficiente para estudiar con detenimiento la operación de captura de los piratas tras la liberación del atunero. ¿Por qué ha fracasado esta operación? ¿Se ha dejado escapar a los piratas?
El operativo estaba formado desde el principio del secuestro y, como ha declarado el comandante de la “Canarias”, el capitán de fragata Ignacio Frutos, estaban preparados para intervenir en el momento en el que el Gobierno les diera la orden. ¿Cuál es el resumen de todo esto? Que el Gobierno no dio nunca la orden. Hay una cuestión muy clara: dos de las fragatas más modernas del mundo, helicópteros, dos equipos de guerra naval formados por la gente más preparada de Europa para intervenir y tiradores especialistas, no pueden fallar si el Gobierno da la orden de detener.
En este asunto, entran en juego la cuestión del tiempo. El Jemad explicó que a los dos minutos de recibir la orden el helicóptero despegó pero la corta distancia que separaba al “Alakrana” de la costa impidió la detención de los piratas.
Probablemente al menos 24 horas antes se sabía que el “Alakrana” iba ser liberado, por lo que la cuestión es saber cuándo el operativo recibió la orden: justo antes, justo después, pasados unos minutos, en el momento en el que salió el último esquife… Todos sabíamos que una vez recibida, el helicóptero tardaría dos minutos por lo que este no fue el error. Habría que recordarle a la vicepresidenta aquello de que
Con diez cañones por banda/ viento en popa, a toda vela/no corta el mar, sino vuela/un velero bergantín./Bajel pirata que llaman/ por su bravura, El Temido,/en todo mar conocido/del uno al otro confín.
Y, en relación con las reglas de enfrentamiento de nuestras Fuerzas Armadas, ¿son acaso poco severas?
Aunque la ministra no quiere contar cuales son las reglas de enfrentamiento otorgadas a nuestras Fuerzas Armadas, mucho sospecho que si a un oficial de la Armada, por herir en una operación de detención a un somalí le han quitado el destino, el mando o lo han mandado a Madrid, es porque a los militares se les exige algo imposible: hacer una tortilla sin romper el huevo.
¿Puede usted entonces confirmar el expediente al teniente de navío Martínez Barnuevo?No. Tan sólo sé que tanto el capitán, el jefe de máquinas como el engrasador han dicho que este caso se lo habían comentado en la “Canarias”. Creo que es creíble que personas que están en este momento tan agradecidas a la Marina pidan que no se sancione a este oficial. De ser verdad esta información, sería gravísima porque supone que una vez más, el Gobierno hace pagar sus errores a los subordinados que están a sus órdenes.
¿Los piratas saben ya cómo actúa España? ¿Pueden percibir cuales son las reglas de enfrentamiento de nuestra Armada después de que en la operación de captura, según explicaba el Jemad, se disparara dos veces sin que ninguno de ellos resultara herido y a continuación se abortara la operación?
Yo pongo en duda incluso esta información. Eso no está aclarado. El capitán del “Alakrana” y el engrasador aseguraron que
no oyeron disparos. Estaban a 1,7 millas con lo que puede que pudiesen ver la operación. Yo ya dudo absolutamente todo. Todo lo que diga la ministra de Defensa hay que ponerlo en cuarentena porque hasta este momento nos ha estado engañando a todos. O tiene muy mala información y no la contrasta o desde luego está engañando a la sociedad española.
Esta semana se han publicado nuevas informaciones sobre el confuso episodio del 5 de noviembre cuando los piratas informaron que habían trasladado a tres pescadores a tierra. La vicepresidenta ha asegurado que “el Gobierno supo en todo momento donde estaba la tripulación” a pesar de que la ministra indicó que estaban en tierra cuando no era así. ¿Dónde podemos encajar la contradicción de las afirmaciones de los miembros del Ejecutivo en cuanto a este capítulo?En la falsedad, en ninguna otra parte. Después de que la ministra compareciera para asegurar que sabían perfectamente donde estaban los tres marineros y a las 24 horas Moratinos informara de que tenían las garantías del embajador sobre el regreso al barco, la ministra de Defensa tuvo que reconocer que no se habían movido del “Alakrana” y echaron la culpa al CNI. Eran otros los que se habían equivocado. Es realmente lamentable que no se haya informado con veracidad.
Precisamente el 5 de noviembre, cuando la crisis del “Alakrana” alcazaba el punto más caliente, el presidente del Gobierno pidió discreción al líder de la oposición. Rajoy actuó en consecuencia y, tras la liberación exigió explicaciones al Gobierno. Fue en este momento en el que De la Vega acusó al PP de estar al lado de los piratas. ¿Cómo valoran esta actitud del Ejecutivo?
Nosotros nunca hemos dicho que Rubalcaba estaba al lado de los terroristas del 11-M. Jamás lo hemos dicho a pesar de que 24 horas después del atentado estaba arreándole al Gobierno, y 24 horas antes de las elecciones, rompía las reglas democráticas de la jornada de reflexión. Jamás hemos dicho que los responsables de ningún tipo de muertes en Afganistán las tuviera un ministro de Defensa, nosotros no hemos metido a nadie en ninguna comisión con la finalidad de agredir a ningún ministro como trató de hacer el Partido Socialista con Federico Trillo. Nosotros no cercamos sedes y, desde luego, nadie del PP y menos Mariano Rajoy estuvo en una manifestación como en la que estuvo Zapatero en Santiago en plena crisis del “Prestige”.
El Gobierno ha tenido la desfachatez de acusar a la oposición de tratar de sacar rentabilidad política de esto. Pero, si se creen que porque yo haya sido delegado de Gobierno durante el “Prestige” me van a callar, están muy equivocados. Asumo toda la responsabilidad de aquello, un asunto ya cerrado después de que el Señor Bermejo, siendo ministro de Justicia diera el visto bueno a un informe de la Abogacía del Estado que asegura que la gestión de aquella crisis fue impecable. Por lo tanto, yo estoy muy tranquilo. Ellos son la ley del embudo. Si se creen que nos van a amordazar por cuestiones que ya se han superado, y sobre todo que ya han sancionado los españoles a través de dos elecciones generales, están muy equivocados. Estos señores tienen tics que en nada se parecen a los democráticos: el pretender callar a la oposición, a las familias y a todo aquel que levanta la voz para criticar sus acciones no son nada democráticos, precisamente.
¿Cómo ha afectado el secuestro del “Alakrana” a la imagen de las Fuerzas Armadas?
El Gobierno ha pretendido que quedara mermada su imagen. Esto es inadmisible pero el prestigio de las Fuerzas Armadas no está en riesgo. Si están siendo duramente criticadas es porque han dado la sensación de haber sido incapaces de capturar un esquife. Pero la realidad es otra y quien no ha sido capaz de tener determinación para que eso se hiciera ha sido el Gobierno. Eso no puede caberle en ninguna duda a ningún español.
Precisamente con la “Méndez Núñez” en el Índico, habría que recordar a la vicepresidenta las palabras de don Casto:
Más vale honra sin barcos, que barcos sin honra. Méndez Núñez salvó la honra y los barcos. Aún así, el Gobierno es incapaz de horadar la honra de los militares porque no ofende quien quiere sino quien puede. En ese momento el Gobierno no puede ofender a alguien después de 47 días de incompetencia absoluta.
Si hay una institución que en estos 30 años de democracia haya demostrado estar al servicio de los españoles en cualquier lugar del mundo al que le envíe el Gobierno, por encima del color político que tenga, son las Fuerzas Armadas. Al margen de los chascarrillos que se puedan decir, la imagen de las Fuerzas Armadas no puede salir deteriorada en modo alguno.
Sáenz de Santamaría ha declarado que, con la gestión de este secuestro, y también con la del “Playa de Bakio”, el Gobierno ha transmitido un mensaje equivocado a los pirtas. ¿Cómo se podría cambiar este mensaje y la imagen de España en el Índico después del pago de rescates millonarios?
Está muy claro. Debemos optar por el mensaje lanzado por los franceses: “Mire usted, somos un gran país y empleo mis Fuerzas Armadas donde hacen falta”. Nuestras Fuerzas Armadas están para defender los intereses de España en alta mar.
No hay ni un solo precepto legal que impida el embarque de infantes marina en estos pesqueros. Hay legislación abundante que no sólo lo permite sino que además lo recomienda: la Convención de Naciones Unidas de derechos del mar, la Ley de Defensa Nacional. Con esta medida conseguimos enviar un mensaje al mundo que indica que el Gobierno español se toma en serio sus intereses y para ello emplea la fuerza. Este Gobierno lo que no tiene es determinación para usar la fuerza y está todos los días tratando de comprometer a las Fuerzas Armadas, de exhibirlas y, después, de emplearlas como una ONG.
De la Vega ha expuesto una serie de medidas que pretenden implantar para evitar otro “Alakrana”, acciones que en nada se corresponden con las propuestas del PP.
Nosotros seguimos pensando que la mejor solución para disuadir a los piratas y proteger a los pesqueros es con el embarque de infantes de marina. No sólo porque son los que están mejor preparados para eso, sino también porque creemos que es más barato para España. El Gobierno se ha comprometido a pagar, con los impuestos de los españoles, el 50 por ciento del elevado sobrecoste de la incorporación de seguridad privada en los buques. Mientras que embarcando a los infantes de marina, que ya tienen sus sueldos por ser funcionarios, todo lo que fueran dietas, gastos de transporte y manutención iba a ser costeado por los armadores, que se habían comprometido a ello.
Con todo esto, tendríamos a una Infantería de Marina ocupada, (ya que ahora no está en ninguna parte porque la carencia presupuestaria de Defensa se lo impide), podría estar allí adiestrándose, participar en misiones reales y realizar una labor que agradecerían todos los españoles.
Aunque tal vez sea demasiado precipitado, ¿cómo valora usted la labor de los agentes de seguridad privada? Justo después de la liberación del “Alakrana” se informó de la “falsa” pero preocupante alarma que supuso para los agentes de un atunero español el avistamiento de un esquife a seis millas.
La ministra de Defensa volvió a mentir también en este caso. Dio una información precipitada y resulta que estos vigilantes no tuvieron que intervenir. Avistaron a seis millas un buque sospechoso, cambiaron el rumbo, hicieron maniobras zigzageantes, subieron la potencia y navegaron a mayor velocidad y no pasó absolutamente nada. Los vigilantes de seguridad no tuvieron que ejercer la disuasión efectiva en ningún momento. Todavía estamos esperando que rectifique esas palabras. De momento no se puede evaluar esta cuestión aunque sí decir que es mejor llevar a bordo agentes privados que no llevar a nadie.
El caso de “Alakrana” y la imagen que se ha transmitido de las Fuerzas Armadas pueden llevar a la opinión pública a justificar los recortes en el presupuesto de Defensa.
En ningún caso se podrá justificar un recorte como el que se viene haciendo en los presupuestos de Defensa durante los últimos años. En un año como este, en el que nuestras Fuerzas Armadas están participando en más misiones que nunca, en el que la ministra de Defensa ha solicitado al Congreso que se elimine el tope del despliegue de no más de 3.000 militares en el exterior, y que viene precedido por un presupuesto que ponía en riesgo la operatividad, el adiestramiento y el despliegue de nuestra tropa, el recorte practicado por el Gobierno no sólo es una irresponsabilidad desde el punto de vista de la operatividad, de la modernización y del adiestramiento, sino que además pone en riesgo la salvaguarda de nuestros intereses en el exterior y puede hacer tambalear a la industria de la Defensa. El presupuesto de Defensa y nuestra presencia en el mundo depende de “tanto tienes, tanto aportas, tanto vales”. España quiere estar ahora en todos los sitios pero, con esta falta de recursos, estamos mandando a nuestras Fuerzas Armadas con una precariedad más que preocupante.