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Cataluña

Una Agencia Tributaria propia para gestionar sus tributos

miércoles 02 de enero de 2008, 14:08h
Un organismo cuya creación contempla el nuevo Estatuto y cuyo reglamento se aprobó en el Consejo Ejecutivo del pasado 24 de diciembre.

La inauguración simbólica de las instalaciones del nuevo organismo se han realizado este mediodía con el presidente de la Generalitat, José Montilla, y el consejero de Economía, Antoni Castells, en un acto al que también ha asistido el director del nuevo ente, Josep Costa, y el secretario general del departamento de Economía y Finanzas y presidente de la nueva agencia, Martí Carnicer.

La Agencia Tributaria de Cataluña es un organismo adscrito a la consejería de Economia y su relación con ésta se determinará a través de un contrato programa de carácter plurianual que marcará la orientación estratégica y el criterio de actuación.

La Agencia tiene un presidente, una junta de gobierno -una especie de consejo de administración-, un director, que llevará el día a día del organismo y un comité ejecutivo, que guiará su rumbo. Además, habrá un mecanismo de control financiero.

El presupuesto con el que comienza la Agencia es de unos 32 millones de euros, con una plantilla de 347 personas que, en 2008, gestionarán más 5.000 millones de euros en tributos propios e impuestos totalmente cedidos.

Su sede es la de la Dirección General de Tributos, en la calle Fontanella de Barcelona, si bien podría trasladarse a una más amplia en tres años, según fuentes de la Generalitat.

Primer paso hacia un consorcio con la Agencia Tributaria española
La creación de la Agencia Tributaria de Cataluña es el primer paso hacia el consorcio con la Agencia Tributaria española y hacia la ventanilla única para todos los trámites fiscales que tengan que llevar a cabo los ciudadanos de Cataluña, han indicado las mismas fuentes.

No obstante, serán necesarios dos decretos para regular de manera más concreta todo lo que tiene que ver con el personal, así como la constitución de un consejo asesor. Por otra parte, se tendrá que reestructurar la Dirección General de Tributos, que dejará de asumir las tareas de la Agencia Tributaria.