Aunque el Gobierno español apunta que detrás del secuestro de los tres cooperantes españoles en Mauritania está Al Qaeda en el Magreb, la tesis marroquí que apunta a una posible “autoría saharaui”, de elementos vinculados o bajo responsabilidad del Frente Polisario, debe ser considerada como plausible, según estiman fuentes de inteligencia consultadas por este periódico. Tres son las razones principales que sustentan esta teoría:
- El Polisario tiene cada vez menos márgenes de triunfo. Aparte de algunos países incondicionales de África e Iberoamérica que le sostienen, y de Argelia que le respalda, la comunidad internacional (Consejo de Seguridad, ONU, Unión Europea) se orientan a ver como mejor salida la propuesta autonómica marroquí.
- En las filas del Polisario y entre los jóvenes de los campamentos de Tinduf hay disensiones. Mohamed Abdelaziz lo reconoció diciendo que tiene dificultad para frenar a los impacientes, que quieren pasar a la acción armada. Son muchos los que han desertado filas, y no sólo para volver a Laayún, sino a España, Francia, Canadá y Oriente Próximo. Hace más de un año detuvieron en Mauritania a un joven saharaui, terrorista según Nuackchott. Rabat lo ha advertido repetidamente: la tentación de unirse a la Yihad islámica es fuerte para quienes han pasado su vida en los míseros campamentos. Conocen el desierto con los ojos cerrados y tienen mucha fuerza en Mauritania. Un secuestro controlado puede ser – piensan – un modo de atizar la opinión pública y presionar a España.
- La coincidencia en el tiempo con el caso Aminatu Haidar no es casual. Ambos hechos sacuden la sociedad española y ponen al Gobierno contra las cuerdas. El Polisario, como Argelia, está convencido de que la independencia pasa obligatoriamente por el apoyo del Gobierno español. Si Madrid les abandona, se acabó el espejismo. De aquí a pensar que detrás del secuestro hay gente del Polisario hay un paso, que según Rabat ya se ha dado.