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La crónica de los medios

La ministra que soñaba con una caja de cerillas y el presidente-bombero

viernes 04 de diciembre de 2009, 14:07h
Sinde incendia Internet con cierres de web sin orden judicial y Zapatero no sofoca el fuego ni al decir que prevalecerá la libertad de expresión.
El incendio de Internet comenzó durante una rueda de prensa para presentar el tan traído y llevado anteproyecto de ley de Economía Sostenible. No se hizo ni una sola referencia a la inclusión, en las disposiciones finales de dicho proyecto, de una modificación del artículo 158 de la Ley de Propiedad Intelectual. Tuvimos que ser los medios de comunicación los que detectáramos, reveláramos y difundiéramos una reforma legal ocultada en primera instancia a la opinión pública que pretendía dotar a un comité de expertos elegido desde el Ministerio de Cultura de la capacidad de cerrar páginas web que presuntamente vulneraran los derechos de autor sin necesidad de una orden judicial previa.

Se trata de una iniciativa que habitaba en la cabeza de Ángeles González-Sinde desde el momento en el que fue nombrada por José Luis Rodríguez Zapatero ministra de Cultura. La ex presidenta de la Academia de Cine soñaba con la legislación ad hoc para evitar las descargas ilegales de archivos (películas, música, imágenes, textos…) en la Red. Pero lo que no sabía González-Sinde es que esa normativa era una caja de cerillas capaz de incendiar la inflamable comunidad de internautas porque antepone el derecho del autor al del individuo y porque vulnera el artículo 20.5 de nuestra Constitución, el que establece que “el secuestro de publicaciones u otros medios de información sólo podrá acordarse mediante resolución judicial motivada”.

Las asociaciones de internautas, los bloggueros y muchísimos españoles anónimos con conexión a Internet prendieron con la cerilla de la ministra y, del fuego, surgió un manifiesto “A favor de los derechos fundamentales en Internet” que corrió más deprisa que la pólvora por la Red. Decenas de miles de entradas, de referencias, de adhesiones… la rebelión on line había llegado. Y entonces la ministra pirómana quiso rebajar las llamas y convocó a una reunión a un puñado de hombres y mujeres que ella consideró representativos de todos los que navegamos (Gumersindo Lafuente, ex director de Soitu, Virgina Alonso, directora 20 Minutos.es, Mario Tascón, de La Información.com, José Cervera, profesor de Periodismo y blogger, Jesús Encinar, del portal inmobiliario El Idealista, Fernando Berlín, de Radio Cable, Ignacio Escolar, ex director de Público y fundador del blog Escolar.ne, el especialista Enrique Dans, el experto Julio Alonso y Rosa Lloret, directora de la web de RTVE). “Decepción” fue la palabra más suave utilizada por los asistentes para describir la cita, de la que González Sinde se escaqueó a la media hora tras negarse a sofocar el foco del incendio.

El manifiesto se convirtió desde ese momento en manifestación y las convocatorias se sucedieron en toda España para que el último día de la semana acogiera un clamor callejero contra Sinde y su iniciativa-cerilla. Y sucedió lo que nadie esperaba: el presidente-bombero en persona anunció públicamente que el Gobierno no tiene intención alguna de cerrar web o blogs sin orden judicial. José Luis Rodríguez Zapatero dejó a su ministra a los pies de los caballos, pero él tampoco quedó en muy buen lugar porque las llamas no se apagaban en la Red a pesar de que el jefe del Ejecutivo dijo: “Si hay que aclarar algo en el anteproyecto de ley, se hará”. Y añadió: “Siempre debe prevalecer la libertad de expresión”. Que así sea.
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