III: la tercera falacia
miércoles 16 de diciembre de 2009, 20:29h
Tercera falacia: “Las reducciones de los salarios reales mermarían las rentas de las familias y reduciría aún más la demanda agregada, acentuando con ello la caída de la producción y el empleo”.
Este razonamiento se ha esgrimido frecuentemente para justificar la indiciación salarial (subidas salariales igual a inflación más un porcentaje adicional) y la consiguiente subida de los salarios reales en tiempos de crisis a sabiendas de que el índice de inflación utilizado (el objetivo del BCE) era muy superior a la inflación prevista y a la efectivamente registrada. Asimismo se utiliza para oponerse a reformas que pueden presionar a la baja el comportamiento de los salarios reales. Desgraciadamente, la frecuencia con que se esgrime no lo hace menos falaz. La subida de los salarios reales tiende a subir la renta real agregada de las familias y la demanda total de bienes y servicios de la economía en situación de pleno empleo. Cuando, sin embargo, la subida e incluso el mantenimiento de los salarios reales supone una caída del nivel de empleo; sobre todo cuando, como sucede en una situación como la actual de caída intensa de la demanda y la producción, la subida (o el mantenimiento) de los salarios reales ocasiona una pérdida de empleo que merma el poder adquisitivo de un número creciente de familias; entonces, en estas circunstancias, la subida o el mantenimiento de los salarios reales no sólo no aumenta sino que acentúa la caída de la demanda agregada y de los niveles de producción y empleo. La pérdida de empleo y el consiguiente aumento del paro propiciado por la rigidez a la baja de los salarios reales restringe el consumo e incentiva indebidamente el ahorro, no sólo de los que pierden su puesto de trabajo, sino también de los que lo mantienen con un salario mayor pero tienen más miedo que antes a perderlo en el futuro. En consecuencia, el mantenimiento (y no digamos la subida) de los salarios reales reduce acusadamente la propensión al consumo y debilita así las posibilidades de recuperación económica.
La bajada de los salarios reales es imprescindible para suavizar la pérdida de empleo en la crisis porque los beneficios de las empresas están sufriendo caídas superiores al 30% (y eso sin restar de los beneficios existentes las pérdidas de las empresas ya desaparecidas por el voluminoso importe de las mismas). En estas circunstancias, terminan desapareciendo las empresas que se enfrentan a salarios reales superiores a la productividad de sus trabajadores y sólo sobreviven aquellas que ajustan sus plantillas y su remuneración al nivel de productividad de su fuerza de trabajo.
|
Economista
JOSÉ LUIS FEITO es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, economista y técnico comercial del Estado
|
|